Parc Güell

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Parc Güell
ParcGuell.jpg
Arquitecto: Antoni Gaudí
Construido en: 1900-1914
Ubicación: Barcelona, España
Coordinates: 41° 24' 50" N, 2° 9' 10" E
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Contenido

Introducción

Eusebi Güell fue un influyente empresario catalán, miembro de una familia burguesa de la ciudad condal. Este millonario hombre ejerció varias profesiones, tales como la de pintor, escritor, químico y biólogo. A la vez, fue también diputado del catalanismo, sumergiéndose en la política, y siendo nombrado Conde por Alfonso XIII en 1910.

Güell conoció al jóven Gaudí en 1878, un año antes de que éste se recibiese de arquitecto. En aquella ocasión, éste quedó impresionado por una vitrina realizada por Gaudí para la Exposición Universal de Paris.

Desde un primer momento establecieron una buena relación y compartieron gustos e intereses. Güell pudo percibir en Gaudí un espíritu único e innovador. Lo que más le interesó de él, fue esa percepción que poseía acerca de la naturaleza y su estrecho vínculo con el trabajo del hombre; algo propio para quien se interesaba también por la química y biología.

De esta forma de convertiría en una especie de mecenas para el arquitecto. Confiando en sus manos e intelecto para proyectar y construir obras tales como el Palacio Güell, la Finca y Bodegas Güell, los Pabellones Güell, y la Cripta de la Colonia Güell.

Guaudí encontró en este hombre a alguien que se conmovía por sus obras, y que le daba toda la tranquilidad y confianza para obrar sin interferir en sus decisiones.

El Parc Güell es el único proyecto urbanístico y a gran escala proyectado por Gaudí. Si bien su fin comercial resultó un fracaso, años más tarde, y cambiando su objetivo principal, resultó un gran aporte a la ciudad y a todos los habitantes de Barcelona. La profunda labor de Gaudí pudo traspasar aquel primer objetivo para el que había sido proyectado, y así establecerse a otro nivel.

El valor simbólico, el minucioso recorrido, el carácter de cada uno de los diferentes espacios, la variada vegetación, y la ubicación geográfica, han convertido al Parc Güell en uno de los mayores atractivos de Barcelona para los turistas; y a su vez, resulta un pulmón único para los habitantes catalanes, quienes encuentran en él un refugio creativo y mágico propio de una ciudad con un inmenso valor cultural agregado.

Situación

Barcelona es una ciudad ubicada al noreste de España. Con una de sus márgenes bañadas por el mar mediterraneo, la ciudad ha tomado gran relevancia por su variado intercambio cultural, el diseño urbano de su ciudad, y la diversidad arquitectónica y patrimonial.

Su territorio posee suaves ondulaciones que generan delicadas montañas en las afueras del centro de la ciudad. Ellas le otorgan a la ciudad un carácter diferente y vistas panorámicas desde la altura.

El Parc Güell está situado sobre la montaña del Turó del Carmel, en la ladera que mira hacia el mar. Esta elevación era anteriormente llamada “Montaña Pelada”, ya que no contaba prácticamente con vegetación alguna y era un terreno baldío en pendiente. El parque se formó por la unión de las fincas Can Muntaner de Dalt y Can Coll i Pujol, las cuales fueron adquiridas con Güell en 1899, un año antes del comienzo del proyecto(terreno que había pertenecido al marqués de Marianao, quien fue alcalde de Barcelona).

El terreno tiene una extensión total de 18 hectáreas, y casi la totalidad del terreno está en declive, con un terreno formado mayoritariamente por estratos de pizarra y caliza.

Para llegar al parque se lo puede hacer por medio del metro(aunque las estaciones se encuentren a algunas cuadras del mismo), en autobuses de línea, o bien en el bus turístico de la ciudad.

Concepto

Güell le encargó a Gaudí que proyectara una urbanización de lujo en la periferia de la ciudad de Barcelona. La misma debía tomar como modelo las ciudades-jardín inglesas, y es de allí que surge el nombre de “Park Güell”(utilizando la letra “k”, reflejo mismo de la palabra en inglés).

Gaudí proyectó 60 parcelas de entre 1000 y 1200m2 de superficie cada una. En ellas se construiría una vivienda unifamiliar por lote, generando un aprovechamiento del 35% total de la superficie aproximadamente. El resto de la urbanización sería destinado a espacios comunes y servicios, así como calles de conexión(3 kilómetros de vías) entre las parcelas. Además, el conjunto contaría con agua, gas, luz, y alcantarillas, brindando el confort y más alto nivel. Y por último, la superficie total del parque estaría enmarcada por un muro de piedras con dos accesos en su perímetro.

El primer desafío al cual el arquitecto debía enfrentarse, era el de dar respuesta a un terreno en pendiente, en el cual la altura variaba desde los 150 a los 210 metros. Gaudí hizo de este posible obstáculo una gran fortaleza, negándose a generar una planicie más propia de una zona destinada a viviendas y espacios comunes, y utilizándolo para generar recorridos múltiples y sinuosos.

En este fuerte principio radicaba la potencialidad espacial de Gaudí. Su respeto y aprecio por la naturaleza, de la cual no era un mero espectador si no un aprendiz en constante evolución, marcaron la diferencia con los estilos arquitectónicos habituales. Gaudí no veía a la naturaleza como un objeto monótono o uniforme, si no que buscaba comprenderla en todos sus matices y profundizar en sus transformaciones. La tomaba como referencia y fuente de inspiración en sus trabajos, y la reinterpretaba de formas diversas y poco comunes, rompiendo con los paradigmas preestablecidos.

En el Parc Güell conservó la esencia de la montaña, preservando su atractivo natural y magnetismo. Se opuso terminantemente en generar un terreno uniforme, y puso su capacidad en pos de conservar la identidad de un mirador natural sobre la ciudad. Y con este ímpetu, consiguió que la naturaleza se convierta en arquitectura, y que la arquitectura fuese una pieza más dentro del orden natural.

De esta manera, utilizó el desnivel de 60 metros entre la parte más alta y la más baja del terreno de forma simbólica, para proyectar un camino sinuoso que significara la elevación del espíritu, rematándolo en la cima con una capilla(que finalmente derivó en un monumento con tres cruces). Este gesto es muestra del inmenso contenido simbólico y religioso que Gaudí solía imprimirle a cada una de sus obras, reluciendo el profundo vínculo con sus creencias.

También, además de respetar la esencia de la montaña, utilizó todos los elementos que ella le proveyó. Trabajó sus formas, sus curvas, su piedra, y suplantó las carencias: en una lomada árida y casi sin vegetación, ideó un sistema que acumulaba el agua de lluvia que se filtraba por las piedras en un depósito subterráneo, y la aprovechaba para sustentar la vegetación de todo el conjunto.

Sin embargo, muy a pesar del trabajo y la dedicación de Gaudí en este parque, el proyectó resultó ser un fracaso comercial. La lejanía del mismo con el centro de la ciudad de Barcelona así como el inicio de la Primera Guerra Mundial, generaron incertidumbre e hicieron que sólo se vendiesen dos de las sesenta parcelas del conjunto. En uno de estos terrenos se construyó lo que actualmente es la Casa-Museo Gaudí, donde el arquitectó vivió entre 1906 y 1925; y el otro fue adquirido por el abogado Martí Trias i Domenech, amigo del arquitecto y su mecenas.

Fue por ello que en 1922, tras la muerte de Eusebi Güell, el Ayuntamiento de Barcelona compra los terrenos a los herederos, para hacer de ello un parque público. Y a partir de ese momento, el parque se convirtió en un punto de gran confluencia y sitio de interés turístico. Al estar alejado del ruido del centro de la ciudad y a una altitud considerable, es espacio de remanso y tranquilidad, y un espectacular mirador con vistas panorámicas de toda Barcelona.

De todas maneras, es en el Parc Güell donde Gaudí pone de manifiesto toda su genialidad arquitectónica, y despliega el inmenso repertorio de soluciones espaciales, estructurales, y de materialidad. Y a ello le añade una gran dosis de simbolismo y carácter, haciendo que cada resolución adoptada sea una perfecta fusión de cada uno de los conceptos. Sin olvidarse nunca de la búsqueda artística y casi mágica que genera tanto asombro y misterio a la vez.

Espacios

El Parc Güell se caracteriza por su diversidad de espacios y funciones. Si bien la ascensión espiritual pareciera ser la premisa fundamental del proyecto, cada espacio posee una identidad diferente y contiene un mensaje simbólico único. Esta variedad de componentes genera un conjunto coherente en sus principios y estética.

Cada espacio dentro del conjunto hace variar el recorrido aunque todos tienen una reminiscencia con la naturaleza. La imitan, la representan, la simbolizan, y se conjugan con ella. Los caminos semejantes a ríos serpenteantes, las formas onduladas y ligeramente inclinadas, las columnas con forma de árbol o estalactitas, cuevas, y materiales de la región provocan esta sensación. Sumado a ello, Gaudí hizo que en aquella “Montaña Pelada” se plantara nueva vegetación, escogiendo especies mediterráneas autóctonas: palmera, algarrobo, pino, ciprés, higuera, almendro, ciruelo; lavanda, tomillo, jara, salvia, mimosa, magnolia, etc.

Acceso

El acceso principal al parque se produce por la calle Olot. El portón de entrada se encuentra flanqueado por dos construcciones que enmarcan este lugar, y de alguna manera son la bienvenida a este mundo casi fantasioso que Gaudí nos presenta(al estilo de Hänsel y Gretel). La función de los mismos es de conserjería y administración por un lado, y servicios diversos del parque por el otro.

Ambos pabellones están integrados a la muralla que se conforma sobre el exterior y delimita el espacio. Pequeñas ventanas se ubican sobre el frente y hacia el interior, todas decoradas de forma particular. En sus muros se inscriben dos medallones circulares en los que aparece el nombre del parque.

Cada uno de estos recintos tiene diferente escala y resolución. Si bien ambas plantas parten desde una forma geométrica semejante al círculo, tienen sus diferencias que dejan ver la ruptura de la simetría y monotonía, y el reflejo de Gaudí en la variedad resolutiva.

El espacio de la izquierda remata en forma de torreón con cruz, aunque descentrado e inclusive fuera del perímetro, con una altura máxima de 17 metros. Sobre la derecha, el espacio es más compacto y con apariencia de vivienda. Su interior es más ordenado y simétrico en planta. En este caso, remata semejante a un cono, con su punto más alto en el centro del espacio. Ambos edificios, si bien muy distintos, generan el contraste y complejidad propios del parque. Se diferencian pero se complementan; son opuestos pero se atraen; generan entre sí un equilibrio formal que enmarca el acceso al parque. Y además, sirven como alegoría de representación de la entrada al paraíso: una lujosa urbanización con elevado valor espiritual.

Escalinata

La escalinata es el primer elemento visible desde el acceso. Situada a pocos metros del portón de entrada, este elemento se ha convertido quizás en la imagen más característica del conjunto.

La escalera comienza con dos tramos simétricos a cada lado de un cantero, los cuales van aproximándose uno al otro y derivan en la plaza central del conjunto. Esta escalera tiene tres tramos de once escalones y uno de doce, y está contenida entre muros almenados.

En el espacio central entre ambos tramos se encuentran ubicadas tres fuentes y esculturas representativas de Catalunya: el lado francés al norte, y el lado español al sur. En esta primer fuente se encuentra un círculo que simboliza al mundo, junto con un compás simbolizando la tarea del arquitecto. En la segunda de ellas, aparece el escudo de Catalunya y una serpiente; algunos dicen que se debe al simbolismo de la medicina, y otros aluden su presencia en un sentido más religioso. Y por último, en la tercer fuente aparece el gran protagonista del parque: una salamandra colorida que posa mirando de frente hacia el acceso y la ciudad. Esta creación que parece ser casi como un dragón, es objeto de comparaciones mitológicas así como se cree que puede representar al elemento del fuego. Asimismo, este animal está presente en el escudo de la ciudad de Nimes, en donde Güell fue criado. Y si bien es un elemento estético de notable calidad, cumple una función más que importante: cuando el depósito subterráneo ya no puede acumular más agua, lo sobrante es expulsado por la boca de este dragón hacia afuera.

Sobre la derecha de la escalinata se ubica una sala circular semicubierta, la cual se sostiene por una columna central en forma de cono invertido. La particularidad de esta sala, es que en su interior se produce un efecto acústico que permite a dos personas hablar normalmente estando de espaldas(gracias a la volumetría envolvente).

Sala Hipóstila

La escalera remata en este espacio denominado Sala Hipóstila o la Sala de las Cien Columnas. Sobre este espacio se sitúa la plaza abierta más grande del parque, por lo cual su imagen la brindan las columnas, ya que queda oculta por debajo del terreno.

La Sala fue construida entre 1907 y 1909 con el objetivo de ser el mercado que abasteciese a la nueva urbanización. Debido al ya mencionado fracaso comercial, la Sala cambió su función y ahora sirve como espacio de descanso y disfrute de alguna pieza musical.

El espacio está definido en planta por un rectángulo y un triángulo combinados. El rectángulo tiene 6 columnas en su lado más corto, y 11 en el más largo. Estos lados más largos dan lugar en un caso al sector triangular, y en el otro se cierra sobre un muro de contención. Con las 86 columnas se genera una suerte de “bosque” cubierto con una distancia de ejes entre una y otra de cuatro metros. Sin embargo, la trama reticular se ve en algunos casos alterada, debido a la intención de Gaudí para que allí se ubicaran los puestos más importantes.

Las diecisiete columnas exteriores se encuentran ligeramente inclinadas, y todas ellas son octogonales, imitando la forma de las estalagmitas. Su altura es de entre seis y siete metros, y tienen un diámetro de 1,20m. El espacio también es llamado Templo Dórico, ya que las columnas tienen capiteles dóricos, imitando el estilo de la antigüedad. Pero la función de las columnas no es tan sólo estructural, ya que a través de ellas drena el agua de la plaza y es enviada al depósito subterráneo.

Plaza

Este punto es el eje central del parque, desde el cual se configura el conjunto. La plaza descubierta de forma ovoidal fue construída entre 1907 y 1913 y cuenta con 3000 metros cuadrados. La misma se asienta sobre terreno absorbente, ya que debajo de ella están las columnas de la Sala Hipóstila por la cual drena el agua de lluvia y queda almacenada en el depósito subterráneo de 1200m3.

La plaza fue proyectada a modo de teatro griego, con el objetivo de ser un espacio exterior destinado a celebraciones, reuniones, y eventos culturales o religiosos. Pero más que nada, debía ser el espacio común de encuentro e intercambio entre los vecinos.

Todo a su alrededor tiene un borde utilizado como un banco alargado y continuo, el cual se quiebra sutilmente para generar una “espalda” ondulada como el cuerpo de una serpiente de 110 metros de largo. Esta sucesión de quiebres cóncavos y convexos se da cada 1.5metros tiene un diseño ergonómico especial, realizado con la colaboración de Josep M. Jujol.

Pero lo más destacable de esta plaza es el gran mirador que genera hacia la ciudad de Barcelona y el mar. Hoy en día, es el lugar ideal para leer un libro, compartir un almuerzo al sol, o recorrerla mirando a los artistas callejeros y vendedores ambulantes.

Viaductos

Gaudí diseño un conjunto de viaductos que debía ser la conexión entre las diferentes parcelas de esta “ciudad”. Si bien el proyecto luego cambió drásticamente su función, estos caminos permanecieron intactos.

El concepto inicial era un paso principal elevado para los carruajes o eventuales vehículos motorizados(pendiente del 12%), y por debajo un camino porticado para los peatones(pendiente del 6%). Debido al cambio, la idea original permaneció igual, aunque se utilizan ambas funciones como pasajes para recorrer a pie.

Los caminos zigzagueantes suben la montaña y la comunican desde su parte más elevada a la más baja, y tienen una longitud total superior a los 3kms.

El principal de estos caminos es el llamado “Camino del Rosario” ya que tiene una fila de piedras redondas que lo recorre, casi como a modo de las cuentas de un rosario. Este camino parte de la plaza central y atraviesa el parque en forma transversal. Tiene diez metros de ancho y está diagramado sobre una antigua calzada romana.

El Calvario

En el proyecto original Gaudí proyectó una iglesia en la cima de la montaña, decisión que era muestra fiel de sus creencias. Sin embargo esa primera idea luego cambió y devino en lo que hoy es conocido como el Calvario.

Como remate de este ascenso hacia el crecimiento espiritual, y con la simbología de la mayor cercanía a Dios, Gaudí ubica en lo más alto de la montaña la obra de alusión más directa a la religión de todo el parque.

Inspirándose en un hallazgo durante la construcción, crea una suerte de cueva en la que ubica tres cruces(quizás como alegoría de la crucifixión de Jesus) en lo alto. Esta creación de planta circular con dos escaleras tiene la mejor vista sobra la ciudad. Las cruces marcan los cuatro puntos cardinales, y la mayor de ellas, en forma de flecha, apunta hacia el cielo.


El Parc Güell es aun hoy en día estudiado y observado con detenimiento por historiadores y especialistas, ya que no sólo sorprende por su belleza estética y su privilegiada ubicación; la inmensa cantidad de iconografía, simbología, y alusiones a lo largo y ancho del parque provocan todo tipo de comentarios y opiniones. Si bien muchas veces se intentó establecer una relación entre ellos y la masonería, es sabido que tanto Güell como Gaudí eran profundos creyentes católicos.

En la entrada misma se puede ver una cruz en uno de los dos edificios de la portería, lo mismo que las cruces a lo alto en el Calvario. La escalinata principal refleja la exaltación por la política con sus referencias al catalanismo y diferentes escudos. A su vez, el dragón simboliza la alquimia y hay también figuras mitológicas o alusiones a la filosofía.

Esta búsqueda en el simbolismo era muy propia de una época de gran interés por los enigmas y adivinanzas, y serán el preludio perfecto de la mayor composición Gaudiana: la Sagrada Familia.

Estructura y Materialidad

El Parc Güell llama la atención desde todo punto de vista, pero si no fuese por la materialidad empleada, probablemente su repercusión no hubiese sido la misma. Reconocido como uno de los rasgos más sobresalientes por cualquier espectador, Gaudí ha sabido cautivar por el empleo de materiales poco convencionales y de formas originales en cada una de sus obras.

La utilización de los colores en el parque resulta fundamental. En primera instancia, desde un punto de vista natural: hace plantar jardines y caminos convenientemente diseñados con flores y árboles de diversos colores que le dan vida al parque. En segunda instancia, con la utilización de materiales alusivos en cada una de sus construcciones.

Este estilo organicista y despojado de todo tipo de prejuicio estético provee a Gaudí un sinfín de soluciones que sólo el sabrá aplicar con tanta maestría. Aun hoy, casi 100 años después de la creación de sus obras, las mismas no dejan de sorprender y asombrar a cuanto turista las visite.

De misma manera, las resoluciones estructurales adoptadas por el arquitecto resultan siempre desafiantes. La búsqueda intenta lograr el mejor espacio posible, en el cual la estructura parezca un elemento natural más, nada forzado. Así fue como llegó a desvincular la estructura del cerramiento, otorgándole al espacio mayor fluidez y flexibilidad. También hizo de ella algo más descontracturado, no tan rígido ni modular.

Desde el acceso principal, el parque impacta por su imagen. Una muralla de piedra rústica de la zona enmarca el acceso, con dos pabellones del mismo material custodiando el portón de entrada. Estos dos edificios tienen ventanas recuadradas con piedras de colores y decoración como si de un cuento de fantasía se tratase. El tejado de ambos en bóveda catalana realizado en cerámica de colores cautiva al visitante y nos da un pantallazo de lo que encontraremos dentro del parque. Esta forma rugosa da la apariencia de las escamas que podrían ser parte de alguna criatura de ficción, y su colorido fue elegido por el cromatismo del entorno.

Una vez dentro del parque, la escalinata principal nos deja ver la esencia del lugar. Las formas curvas, la mezcla de estilos, el colorido, y por sobre todo la naturaleza siendo el argumento primordial de la composición.

La famosa salamandra o dragón en el centro de la escalera está recubierta por pequeños trozos coloridos de cerámica de corte irregular que se adaptan sin problemas a las formas sinuosas propias de Gaudí. Esta técnica llamada “trencadís” es quizás la carta de presentación del arquitecto, quien la utiliza de una u otra manera en todas sus obras. Ya sea con mosaicos, vidrio, cerámica, o inclusive otros elementos. Y en el mismo parque se la verá presente en diferentes lugares.

A un costado de la escalinata se ubica la cueva de forma circular que se sostiene en el centro por una columna de forma cónica. Sobre el borde se ubica la estructura perimetral con columnas de la misma forma(que remiten a las patas de un elefante), generando arcos. Todas ellas están revestidas de piedra del lugar, generando una imagen rústica.

En la Sala Hipóstila se pueden ver las columnas octogonales confeccionadas con mortero y escombro. El fuste de las mismas está forrado con fragmentos de vidrio hasta una altura de 1,80. Todas estas columnas sostienen la gran plaza que se ubica arriba de ellas, y la inclinación de las perimetrales es justamente por las cargas. El techo de la sala son bóvedas semiesféricas recubiertas con trencadís blanco. En este techo se ubican cuatro rosetas multicolores que simbolizan las estaciones del año. En ellas se ven soles de veinte puntas, y catorce símbolos más pequeños que representan el ciclo lunar, con dibujos de espirales y remolinos.

En la plaza ubicada sobre la Sala, el elemento que se destaca es el banco ondulado. El banco se concibe por medio de dos piezas prefabricadas y una tercera simétrica. Todo el banco está recubierto de fragmentos de baldosas, vidrios, y vajilla oriundas de diferente procedencia. En algunas partes del mismo se pueden leer algunas frases y dibujos de hojas y flores coloridos(simbolizando a la Virgen). El azul, verde, y amarillo predominan sobre el resto, ya que para Gaudí eran el símbolo de la Fé, Esperanza, y Caridad. Sobre el lado exterior hay un friso cubierto de gárgolas utilizadas para desaguar la lluvia, al igual que pequeñas figuras en forma de gotas de agua. En este caso es Josep M. Jujol quien utiliza su genio creativo para aportarle originalidad al banco.

Los caminos a lo largo del parque se diferencian del resto de las intervenciones. En muchos casos se utiliza una doble hilera de columnas, en donde las interiores se encuentran inclinadas para resistir mejor las cargas. Muchas veces se utilizan columnas helicoidales y de forma arbórea, así como pórticos que enmarcan el espacio.

Estos viaductos se diferencian en distintos estilos según los tramos. El inferior, correspondiente al sector del museo, está realizado en estilo gótico. El sector intermedio, del algarrobo, es barroco; y el superior(viaducto de las Jardineras) románico.

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