Arquitecto
Año de Construcción
2003
Área construida
450 m2
Ubicación
Copenhague, Dinamarca

Introducción

El Museo Judío de Dinamarca funciona en un edificio que fue construido en el siglo XVII por el Rey Christian IV como Royal Boat house. A principios del siglo XX el edificio pasó a formar parte de la entonces nueva Biblioteca Real hasta transformarse hoy en el Museo Judío Danés.

La reforma del edificio fue encargada al arquitecto polaco – americano Daniel Libeskind que dos años antes había diseñado el Museo del Holocausto en Berlín.

Como punto de partida en el diseño del museo, el arquitecto tomó la palabra hebrea “Mitzvah” que tiene varios significados: deber, sentido profundo de la acción, compromiso o buena obra. Con algunos gestos a partir de esta palabra, Libeskind destaca el importante papel de Suecia en colaboración con los judíos daneses perseguidos por el régimen nazi en la Segunda Guerra Mundial: cerca de 7000 judíos daneses fueron evacuados a Suecia.

El museo ofrece exhibiciones sobre la historia, la cultura y el arte danés judío desde el siglo 17.

Concepto

El diseño del museo se realizó dentro del edificio existente, es decir, la nueva planta está contenida por la antigua, como una figura dentro de una caja. El arquitecto optó por integrar unos espacios angulosos de líneas inclinadas y de forma atormentada en la rígida fábrica preexistente de ladrillo.

La palabra “Mtizvah” está estampada literalmente en el edificio: además de formar parte del logo del museo, sus letras constituyen la base del recorrido dentro del museo. Es decir, que los pasillos por donde transcurre el itinerario de los visitantes dibujan estas cuatro letras hebreas del Mitzvah a tamaño gigante.

Espacios

La planta del edificio antiguo es muy regular. Al entrar se accede a un espacio central rodeado de dos salas cuadradas cubiertas por bóvedas de crucería. Mas adelante aparecen tres nuevas salas rectangulares.

La nueva planta encaja en la anterior creando un dinámico diálogo entre la arquitectura vieja y la nueva, a través de los recortes en los paneles que enmarcan las bóvedas de aristas de ladrillo, y a los continuos quiebres y superficies inclinadas.

El patio de entrada está formado por un conjunto de espacios de encuentro para los visitantes. Dos marcas blancas en el suelo, conectan en el exterior la Biblioteca Real y la entrada del museo. Estrechos tragaluces en el suelo exterior, conectan también con el interior.

Una vez dentro el usuario tiene un fácil acceso a la cafetería que también se concibe como parte de la exposición y el espacio se duplica como un espacio de proyección.

En los espacios de exposición propiamente dichos, los visitantes se encuentran con superficies inclinadas.
La totalidad del espacio expositivo está iluminado por una vidriera que es un microcosmos de Mitzvah.

El empleo de tiras de luz en sentido transversal a las pendientes, acentúa la sensación de dramatismo del espacio, efecto seguramente buscado por el arquitecto, en el contexto del simbolismo de la historia que da origen al edificio.

Materiales

Los paneles utilizados para crear esta segunda capa interior que genera la nueva distribución son de madera contrachapada clara, de abedul y roble. El suelo es también de madera.

Estructura

El sistema estructural es de acero, revestido en madera contrachapada.

Planos

Planos y maquetas

Fotos