Yacht Club en Belo Horizonte

Arquitecto
Año de Construcción
1940-1942
Ubicación
Pampulha, Belo Horizonte, Brasil

Introducción

En el año 1940 el alcalde de Belo Horizonte Juscelino Kubitschek le hace un encargo importantísimo a Oscar Niemeyer. El plan general consistía en la creación de una ciudad ex nuovo en las afueras de Belo horizonte para el recreo de la clase media que estaba en plena expansión física y poblacional. Oscar Niemeyer trabajo junto al importante paisajista moderno Burle Marx (1909 – 1994).

Para la ejecución de esta ciudad jardín se planteó un conjunto de edificios que se ubican alrededor de un gran lago artificial. El plan, de escala territorial, debía funcionar como un conjunto, no obstante cada edificio debía funcionar de forma autónoma e independiente. A la vez, todo el proyecto debía interrelacionarse con la naturaleza y establecer por encima de todo una estrecha relación con el artificial río.

El centro del proyecto era un casino, que estaba acompañado en el paisaje por un restaurante, un salón de baile, una iglesia, un hotel (no construido) y el Yacht club. Finalmente también se proyecto la casa para el alcalde.

Estos edificios son ejemplos paradigmáticos de la arquitectura moderna en cuanto a su uso. Hasta la fecha, los arquitectos modernos europeos se habían concentrado en las necesidades humanas y funcionales, como dice Papadaki:

“La arquitectura moderna hasta entonces se preocupaba por la salud, el comportamiento racional del hombre y sus necesidades fisiológicas -aire fresco, sol y contacto con la naturaleza- y se había mantenido alejada de la vida de ocio” .

En todo caso la introducción de elementos no funcionales en la urbanización de Pampulha, marcaron un punto de inflexión en la arquitectura moderna. Con este proyecto Niemeyer introduce la nueva arquitectura que buscaba desde finales de los años 30, distanciándose del racionalismo de sus primeras obras. Con este complejo, el arquitecto dejo claro las posibilidades de invención formal a través de las nuevas técnicas constructivas. Al explorar el potencial de hormigón armado y jugando con referencias de Mies Van der Rohe y sobre todo Le Corbusier, Niemeyer creó formas atrevidas que desafiaban las estructuras y sorprendieron al mundo años después.

El planeamiento de Pampulha no solo es innovador en cuanto a su nueva función de ocio, sino que también es un plan que pretende integrarse a la naturaleza de manera más orgánica, a un nivel formal. Hay que tener en cuenta que es una de las primeras veces que se hace arquitectura moderna en condiciones tropicales y en un entorno tan sumamente virgen y sublime. Partiendo de estas condiciones, Niemeyer proyecta unas formas totalmente innovadoras, en contraposición a la fría modernidad y la “máquina” Europea. En Pampulha, inicia una búsqueda formal para su arquitectura, mucho menos rígida y rectilínea para volcarse en formas más orgánicas y curvas. Muchas veces, Niemeyer juega con un repertorio natural, en el que combina curvas que se tensan con rectas, diagonales y por supuesto las formas fractales de la naturaleza.

Décadas más tarde en Europa, los arquitectos se habían alejado del purismo y racionalismo para generar formas expresivas distintas a las de sus predecesores. En este hecho y muchas otras cosas más se ve la influencia de Oscar Niemeyer.

Situación

El edificio es un volumen de forma alargada que se ubica perpendicularmente al gran lago de Pampulha. El lado corto mide 17 metros y tiene orientación norte-sur, y el lado largo mide 60 metros y se orienta a levante y poniente.

El acceso principal se produce tangente a la fachada sur, a través de una elegante rampa de hormigón armado que permite contemplar la naturaleza, el mismo edificio y el imponente lago. La fachada sur tiene un rigor absoluto. Es totalmente ciega, en un intento de protegerse de los factores climáticos negativos y enmarcando la importancia del lado lago y el asoleo.

El opuesto lado corto, está orientado a Norte y dado su emplazamiento en el hemisferio sur, recibe la mejor orientación solar. El edificio se asienta sobre el lago para permitir la conexión en planta baja y una generosa terraza en la primera planta. Esta zona recibe un perfecto asoleo y unas vistas panorámicas de la bahía y el conjunto arquitectónico creado por el arquitecto.

Niemeyer diferencia claramente ambos lados largos. El lado este se abre plenamente a las vistas y al débil sol matutino mediante una gran fachada acristalada. No obstante, la fachada oeste, debido al sol, tamiza la directa relación interior-exterior, ocultando en cierta manera las piscinas y otras zonas más de servicios que del propio disfrute. La menor conexión con el exterior la realiza con diversos mecanismos que profundizaremos posteriormente.

Concepto

El edificio Yacht club es un prisma alargado de poca altura, que se entiende como un edificio horizontal, que intenta fundirse en el horizonte de Pampulha y lanzarse al agua como si fuera un barco mas. El lenguaje que utiliza Niemeyer es claramente moderno, valiéndose de las últimas técnicas y materiales, como el vidrio, el hormigón y el Brise-soleil. Sin embargo, el arquitecto combina elegantemente estas innovaciones con la tradición más arraigada en Brasil. Niemeyer investiga un estilo en el que analiza qué elementos tradicionales podrían quedar en su revolucionaria arquitectura, sin caer en formas y procedimientos antiguos, como dijo el mismo Niemeyer:

‘’“Volver al pasado, insistir en aquella arquitectura fuera de tiempo, constituiría para un arquitecto prueba de una timidez lamentable” ‘’

Estas investigaciones de Niemeyer fueron también influenciadas por el gran maestro moderno Le Corbusier y lo que este estaba haciendo en sus últimas visitas en América . Ambos tomaron caminos más vernaculares, una intención de hacer una arquitectura atemporal.

En un rápido análisis la cubierta en forma de “V” del Yatch Club puede verse como algo formal y hasta caprichoso. Aunque claramente se distancia de las planas cubiertas del movimiento moderno, Niemeyer se vale de un sentido más profundo que la forma en sí misma. La inclinación responde a una distribución interior, no sólo para darle una máxima altura donde se necesita sino también para romper con la monotonía de un edificio largo y bajo.

En cuanto a la diferenciación de usos, la parte izquierda es el gran salón y la parte de la derecha es el restaurante, tamizados y enlazados a la vez por una concha acústica que inicia el restaurante y da continuidad a la cubierta inclinada, en una intención de unir el plano vertical con el “horizontal” del techo.

En otro enfoque, la cubierta también actúa como “encañonador” de las vistas y en un sentido más psicológico definen en cierta manera la apertura del espacio, y la intención buscar la relación con el exterior.

Otra cosa muy particular es la independencia total de la planta alta y baja. Esto lo podemos ver claramente en que prácticamente ninguna pared es continua en las dos plantas, siempre genera un retranqueo, una sombra en alguna de las dos plantas.

Influenciado por los 5 puntos de Le Corbusier, Niemeyer introduce los pilotis y la planta libre como estructura, idea e interpretación formal.

La planta baja es un espacio diáfano y abierto que integra 2 volúmenes de recepción y vestuarios, de manera bastante residual. Los muros son independientes de la estructura y formando volúmenes estereotómicos con espacios vacíos donde se generan los pasos, las vistas, es decir las conexiones entre el este y el oeste.

En cambio la planta alta tiene una fachada de vidrios modulados de manera más convencional. Parcialmente tectónica, los cerramientos en la planta alta tienen juegos formales entre vidrios, brise-soleils muros y terrazas, como relata Hitchcock:

‘’“Los Brise-soleils resaltan mucho el interés tridimensional de las grandes fachadas, sustituyendo el efecto de planos lisos característicos de los años 20”’’.

En cuanto a las comunicaciones verticales, como la rampa y la escalera de caracol de servicio, las deja vistas en fachada y las utiliza como un elemento compositivo además de funcional.

Espacios

Espacio entre el Brise-soleil y el cerramiento de vidrio

El espacio interior es principalmente diáfano en la zona del restaurante y el gran salón. La planta es libre, sólo tiene pocos tabiques informales que actúan como umbrales más que como divisiones.

Estos tabiques son llamativos y tienen cierto interés artístico. En el hall el visitante se topa con un mural del paisajista moderno Brasilero Burle Marx. En la parte posterior al estar, otro mural coge protagonismo. Se trata de un mural de Portinari que representa escenas deportivas y ocio, en un lenguaje claramente cubista. El pequeño escenario funciona de concha acústica y también de separador entre el ambiente de recepción y el restaurante asomado a la terraza y al lago.

Esta concha acústica da una doble circulación gracias a su ubicación central, y refuerza el proyecto en todas sus escalas, tanto a nivel interior como en cuanto al emplazamiento.

“La dispersión centrífuga del terreno corresponde a un circuito perimetral entrecruzado por diagonales, y establecido a través de la centralidad de la escalera y la concha acústica (…), y así como a través de la colocación de puertas en los cantos de la fachada vidriada”.

En el sector oeste se ubica una zona de servicios y la cocina del restaurante. Este sector está muy compartimentado y sensiblemente cerrado al exterior, a diferencia de la diáfana y transparente nave central.

En el lado oeste, entre los Brise-soleils y el cerramiento vidriado genera un espacio intermedio que se puede visitar, donde disfrutar de la sombra y el paso de la brisa a través de la protección solar.

Elementos

Brise Soleil

La fachada oeste está protegida por Brise-soleil, diseñadas en dos bandas una arriba de la otra y en varios planos, mostrando la versatilidad que este elemento arquitectónico permite.

El brise-soleil del edificio merece un capítulo aparte, no sólo por su integración y voluntad estética, sino también por como este elemento se introdujo con tanta fuerza en la arquitectura brasilera.

El protector solar fue revalorado por Le Corbusier, popularizando su nombre francés “Brise-soleil” y luego incorporado en la arquitectura moderna Brasilera como quebra-sol. En la época los arquitectos calculaban con rigor los problemas del asoleo, la luz y el calor sin descuidar el valor estético. Se investigaron los Brise-soleils fijos, móviles, verticales y horizontales. Variaron los modelos de acuerdo a la orientación solar, los materiales, ya sean de hormigón, aluminio, etc. o bien el diseño.

Como se sabe, Niemeyer y lucio Costa hicieron un cierto revisionismo histórico en el cual analizaron qué elementos querían conservar de la arquitectura vernácula brasilera y cuáles no. En la época convivían las soluciones más modernas, introducidos por Le Corbusier y que modulaban el espacio a la vez de daban mucha más plasticidad a las fachadas, con las más vernáculas persianas de madera. Lucio Costa, el mentor de Niemeyer en Brasil hizo muchas investigaciones formales y técnicas con el Brise-soleil.

En el Yatch Club se utilizaron Brise-soleils verticales orientables de aluminio. Son ligeros y coloreados de tonos ocres para una más cálida reflexión de la luz en el interior y una mayor plasticidad en la fachada.

En el lado oeste más cercano al sur, el protector solar se ubica al borde del forjado y en cambio el plano del vidrio se retranquea unos 2 metros aproximadamente generando una galería semi-exterior que protege de los excesivos rayos de sol y permite el paso de gente. Niemeyer hace un hueco en el moderno Brise-soleil a modo de una antigua ventana, para permitir las vistas sin tamices desde determinados ángulos.

Al otro lado, a continuación del gran salón hay otro protector solar, pero con muchas más intenciones estéticas y volumétricas. Un umbráculo de igual proporción que la anterior, introduce en este lado una curva del Brise-soleil. Al igual que el otro este tiene un hueco que genera pasos a través de este, permitiéndolo integrar al espacio arquitectónico y al uso de las personas. También es una manera de diluir la barrera entre el interior y el exterior, haciendo del espacio un “umbral habitable”.

Rampa

El acceso se realiza a través de una lenta rampa exterior que deposita al usuario en la segunda planta. La idea de Niemeyer es acceder al interior mientras se pasea y disfruta por el virgen territorio.

La rampa, al igual que en todos los edificios de ocio de Niemeyer, no tiene valor por si misma pero su ascensión fácil permite el juego de descubrir diferentes puntos de vista a lo largo de la subida. Aquí nuevamente se ve la influencia de Le Corbusier por su uso de las rampas y su “promenade” en la arquitectura.

Escalera de Caracol

Una escalera de caracol la utiliza en dos ocasiones.
Una es más bien de servicio y la otra es de acceso rápido a las embarcaciones y al lago.
El carácter plástico de las curvas de la escalera armoniza con parte del mobiliario y en planta baja se nota la independencia de la estructura.
Es bien sabido que Le Corbusier también jugaba con las posibilidades estéticas y volumétricas de la escalera caracol.

Estructura

Responde a la cuadrícula modulada de la arquitectura moderna, aunque se distancia un poco introduciendo algunos cambios.

La estructura está hecha con pilares y forjados de hormigón armado puestos en una retícula rectangular. Con una distancia entre pilares de 5m en el sentido longitudinal del edificio y una arriesgada luz de 11.5m en el sentido transversal, Niemeyer da crédito de sus habilidades estructurales y su capacidad de fundirlos dentro de un universo plástico y compositivo tan típico del arquitecto brasilero. Ejemplo de esto son los pilares que tienen una sección importante, de 40cm x 60cm formando una particular forma de elipse.
En el lado sur de la planta baja, los esfuerzos son soportados por la estructura mencionada más una nueva retícula que se ubica en medio con luces de 3.6m en transversal y 5m en longitudinal. La sección de estos pilares son circulares y sensiblemente más pequeña que los pilares principales.

El forjado y la particular cubierta están ambos hechos en hormigón armado y se apoyan en la estructura puntual mencionada.

Materiales

…azulejos que remiten a la tradición Brasilera y dan un acabado brillante a la planta baja

Como toda su obra, los materiales son la unión entre los materiales más modernos y algún material autóctono, tradicional.

El material principal es el hormigón armado, aunque está pintado de blanco. También usa el revestimiento de baldosas de piedra natural en la pared sur y azulejos que remiten a la tradición Brasilera y dan un acabado brillante a la planta baja.

Por supuesto Niemeyer utiliza el vidrio. Lo utiliza en grandes paños o en ventanas corridas dentro de una pared.

Los Brise-soleils que utiliza son regulables de Aluminio.

Muchos elementos de Yatch club están pintados de azul. La rampa, la barandilla y los pilotis. El azul se empleaba frecuentemente en las construcciones tradicionales, sobre los batientes y las contraventanas, sobre los marcos, sobre el basamento y también el aguilón.

Si las aplicaciones de color del Yatch club vienen de la tradición casi literal de los términos tradicionales dentro del lenguaje de la arquitectura moderna, en cambio el color de los brise-soleils orientables es una verdadera interpretación, casi una recreación.

Planos

Fotos

Maqueta

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