Año de Construcción
2003
Ubicación
Ciudad de México, México

Introducción

La intervención en este edificio de 25 años de antigüedad surge de la decadencia de los materiales y de la necesidad de satisfacer los nuevos requerimientos termo-acústicos.

Para lograr esto se implementó una fachada que lo hiciera de una manera pasiva para así también obtener un ahorro de energía y al mismo tiempo la renovación de equipos de aire acondicionado por otros de menor capacidad.

Objetivo

El objetivo fue restaurarle al edificio una imagen actual en las que las tecnologías utilizadas fueran evidentes, dado que al no estar al corriente en con las necesidades requeridas del mercado actual hacia que este ya fuera difícil de rentar.

Espacios

En planta baja, en una sección del terreno que prácticamente estaba cedida a la vía pública, se creó una veranda logrando la integración de dicho nivel y convirtiendo el área en un espacio privado y rentable.
Esto da la posibilidad de que el espacio del piso inferior pueda albergar restaurantes o usos diferentes a las oficinas, aumentando la vida urbana en una zona que viene en deterioro.
La inclusión de estos espacios ayuda a que el ciclo de uso del edificio sea más largo en una zona donde en las noches no hay tanta seguridad, atrayendo nuevos habitantes, todo esto en conjunto con el proceso de centrificación de la zona dado el nuevo valor y potencial adquirido por los bienes raíces que está promoviendo el rescate y creación de nuevas arquitecturas.

Al mismo tiempo se está llevando a cabo la integración de sistemas y controles para poder tener un edificio inteligente. También después de hacer ciertas demoliciones se integró un montacargas para poder manejar los diferentes insumos.

El cuerpo bajo está en transformación; se van a incluir dos montacoches y se va a cambiar su uso de oficinas a estacionamientos para poder cumplir con las condiciones que marcan los nuevos reglamentos de construcción.

Materiales

La logística de la obra fue compleja ya que se llevó a cabo sin desocupar las oficinas. Para esto se debió diseñar de acuerdo a los tiempos de inclusión de los elementos en la fachada, de tal manera que los encuentros de ensamblaje de los elementos fuera de acuerdo a esa logística.

Todo el edificio se rediseñó en base a un módulo de cuatro pies por siete pies, y no por seguir un sistema inglés de medidas, sino que todos o casi todos los materiales vienen en estos múltiplos. De esta manera se obtuvo una obra donde todo coincide y el material es usado a su máxima expresión sin desperdicios ni sobre-costos de fabricación especial.

Esto permite utilizar materiales más costosos que no hubiera sido factible si hubiese cortes.

Esto sucede para la madera, el aluminio, el cristal, y en los interiores permitiendo una modulación ideal que tiene que ver con la ergonomía, el uso de plafones modulares, y las mismas particiones y el mobiliario.

Las condicionantes físicas se resolvieron haciendo una fachada hermética, y colocando una doble fachada de aluminio, con parteluces horizontales de madera melaminizada (Prodema) que cortan la incidencia de los rayos solares, y cristal laminado (filtrasol y natural) con una película de polivinil-butilo para poder cumplir con estas funciones termo-acústicas.

Los cristales son de 6 y 4 milímetros, esto es para poder juntar en el laminado dos masas diferentes que cortan el ciclo de la onda acústica logrando así una mayor eficiencia en cuanto a la absorción del sonido del exterior.
El hecho de utilizar cristales laminados y templados también aumenta la seguridad del edificio eliminando los riesgos al interior, ya que estos van de piso a techo, y al exterior en caso de una ruptura.

Estos parteluces fueron instalados sobre perfiles de aluminio anclados a la estructura mediante ménsulas de acero, con una separación de 1.22 m de la fachada.

En las uniones verticales se empleó un nodo común que favoreciera el desplazamiento de cada una de las partes y que a su vez absorbiera los movimientos que se generan a partir de sismo y los movimientos de contracción y dilatación de esta fachada.

La función de los parteluces, además de darle una nueva imagen al edificio, es lograr un condicionamiento solar pasivo, ya que su inclinación está definida por la máxima incidencia solar.
Es tal la efectividad de estos que, una vez instalados y con el nuevo acristalamiento, se logró (basado en una medición en obra) una reducción de 43 grados Celsius a 24 grados Celsius.

Planos

Fotos

Jaime Navarro

Proceso

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