Arquitecto
Año de Construcción
1937
Área construida
108m2
Coste
$7.500 USD
Ubicación
Palm Springs, California, Estados Unidos
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Introducción

Los interiores de las mejores casas que Neutra proyectó en la década de 1930 revelan una habilidad mayor para superponer funciones espaciales que para ordenarlas en secuencias.

Todas comparten las cualidades de la iluminación, difícil de definir, propia de la fina arquitectura japonesa de las casas de té, que tanto admiró cuando visitó el palacio de Katsura durante su viaje a Japón de 1930. En ningún otro lugar es más evidente esta influencia que en esta casa de 108 m2 y 7500 dólares de costo, que integra una vivienda de los indios pueblo, excavada en el desierto, en una disciplinada arquitectura moderna.

La casa fue considerada uno de sus mayores logros, sobre todo porque su resultado revelaba los logros de una colaboración entre un arquitecto brillante y una cliente espléndida.

Crace Lewis Miller era una culta viuda de mediana edad, una emprendedora que trasladó el sistema Mensendieck alemán «de ejercicios funcionales» al desierto y lo enseñó a sus clientes en un momento en que Palm Springs estaba aún sin terminar.

El sistema constaba de un autoanálisis del propio cuerpo mientras se movía en el espacio para lograr una postura saludable y recuperar vitalidad practicando movimientos desnudo ante un espejo. Todas las casas de Neutra debían ser terapéuticas, pero como en el caso de Casa Lovell aquí el movimiento físico y el cuerpo constituían la base del programa espacial.

Miller sabía que «no quería un Rubens; quería un Picasso». Aunque tenía a Frank Lloyd Wright e incluso a Philip Johnson en gran estima, la historia de la familia narra que Neutra llegó en un automóvil enganchado a un remolque en el que transportaba una mesa giratoria de dibujo y un toldo (el dispositivo de giro permitía estudiar los ángulos del sol y del viento). Según esta narración, mientras dibujaba sentado en la sombra, su mujer Dione tocaba el violonchelo al sol.

Concepto

Neutra trataba las funciones de la misma manera que las transiciones espaciales. Como dijo en una ocasión, de una manera más optimista que realista, «nuestras habitaciones no se llaman salón, comedor, dormitorio… Las habitaciones son porciones del gran espacio en que vivimos y son pragmáticamente elásticas».

La casa Miller se acerca al concepto japonés de zashiki, o habitación principal flexible que desempeña según las circunstáncias las funciones de las distintas estancias de la casa tradicional pudiendose transformar así en salón, dormitorio y lugar de entretenimiento.

Al estar diseñada para una mujer soltera este concepto unitario no afecta a la intimidad interior de la casa que en cualquier caso podia diferenciar sus partes mas intimas mendiante cortinas guiadas por perfiles anclados al techo dando una total intimidad visual.

Espacios

El ángulo noreste es el lado que refleja la «casa de tribu pueblo», con muros blancos de estuco que retroceden, como en la arquitectura tradicional nativa.

El ángulo sureste también se distancia, pero aquí en vidrio claro, deslizándose de su caparazón protector para revelar una piscina cubierta junto al porche apantallado. Grace Miller estaba encantada: «El agua atenúa el efecto del brillo del sol y, a veces, causa bonitos reflejos que danzan sobre el techo del salón y del porche», escribía en 1938.

En la cara norte, un gran vidrio translúcido con luz cenital para la ventilación servía para iluminar la sala de gimnasia, al mismo tiempo que confería intimidad (después de estudiar los ángulos del viento, Neutra restringió las aperturas por este lado debido al fuerte viento cargado de arena).

Los espejos en los ángulos rectos de la pared «duplicaban» efectivamente el espacio de enseñanza dedicado a los movimientos lentos que su cliente enseñaba.

Altos armarios empotrados, que en parte protegían su cama, separaban esta zona del resto de la casa; se podía correr una cortina a través de la habitación para proporcionarle una completa intimidad visual.

Neutra incorporó muchas estrategias para dar una mayor sensación de serenidad. El dormitorio contiene un par de puertas francesas de 1 m cada una. Una pantalla exterior de las mismas dimensiones estaba situada a la misma distancia de la pared.

Para crear un porche minúsculo, las puertas podían sujetarse con pernos en su base de forma que, sostenidas y formando ángulos rectos con la pared, completarían un rectángulo. Así, cuando se fuese a dormir, podría disfrutar del fragante aroma de los cítricos que había plantado al otro lado del porche.

El sentido del olfato no se limitaba al dormitorio: a la derecha del fregadero de la cocina se abría una pequeña puerta de aluminio, por la que podía eliminarse la basura discretamente; el recipiente se vaciaba en el exterior. En el interior, una paredes de contrachapado de abeto de Douglas teñidas con una capa plateada neutralizaban la agresividad del sol.

Cada detalle respondía exactamente a las necesidades del cliente específico. Por ejemplo: cerca de su «sofá de día o de noche» deseaba una vista despejada del estanque y del horizonte; Neutra montó unas ventanas hasta el techo, para que ninguna línea impidiera la visión.

Junto al retrete diseñó una alcoba, minúscula pero con luz del sol procedente del norte con vidrio translúcido para su aseo matutino. Aquí, los objetos de cosmética estaban colocados sobre una plancha de ónice con vetas de marfil que iluminaba suavemente su piel.

El ropero armario es un retrato de Miller: llega hasta el techo y consta de siete cajones separados, cada uno con una profundidad ligeramente diferente en función de cada categoría de ropa. Antes de diseñarlo, preguntó a la cliente: «¿Cuántos jerséis tiene?; ¿cuántos sombreros?».

Planos

Fotos

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