Centro de Convenciones de Lima – LCC

Ingeniero estructural
Alejandro Bernabéu, Javier Gómez, Mónica Latorre
Ingeniero acústico
Mario Torices
Ingeniero Eléctrico
José Antonio Yubero, Luis Martín, Carlos Jiménez, José Manuel Jorge, Javier Martínez (SOLVENTA)
Constructora
OAS
Año de Construcción
2014 - 2015
Pisos
9
Área construida
86.000 m²
Ubicación
San Borja, Lima, Perú

Introducción

El proyecto y la construcción del Lima Centro de Convenciones (LCC) se enmarcan en el contexto del compromiso que el Estado Peruano adquirió con el Banco Mundial y con el Fondo Monetario Internacional para celebrar en Lima la Junta de Gobernadores del año 2015. El Estado Peruano vio en este evento la oportunidad de ampliar y mejorar la infraestructura congresual con la que contaba la capital del Perú.

Situación

El nuevo edificio se encuentra estratégicamente situado en el Centro Cultural de la Nación (CCN), junto al Museo de La Nación, el Ministerio de Educación, la nueva sede del Banco de La Nación o la huaca de San Borja, en la esquina de Av. Arqueología con Av. Del Comercio, distrito de San Borja, Lima, Perú.
Su emplazamiento estratégico permite que el LCC se posicione también como un referente urbano, gracias a su capacidad para “hacer ciudad”.

Concepto

El LCC fue diseñado para responder a cuatro objetivos estratégicos: ser un motor cultural y económico del país, representar un lugar de encuentro en el corazón de la capital enraizado en la cultura colectiva peruana, convertirse en un hito arquitectónico singular, flexible y tecnológicamente avanzado, y finalmente, ser el detonante de la transformación urbana del CCN y de su entorno próximo.

Espacios

Sección transversal

Los cerca de 15.000 m² de superficie neta se corresponden con las 18 salas de convenciones multifuncionales de diversa dimensión y proporciones –desde 3.500 a 100 m²-, que permiten la asistencia de 10.000 personas a eventos simultáneos. El resto del programa se completa con cuatro plantas de estacionamiento bajo rasante, además de diversos usos sobre rasante que dan apoyo a las salas de conferencias como áreas de traducción y gestión general del centro, almacenes y aseos, talleres y espacios de mantenimiento y distribución de material, cocinas y áreas de restauración, espacios expositivos, cafeterías y áreas de esparcimiento. Todo ello genera una superficie total construida de 86.000 m².

Tanto la implantación general como la disposición de accesos y programa permiten que la comunidad limeña pueda apropiarse con una cierta libertad de los espacios en la práctica totalidad de las plantas, con especial mención a la planta baja. De este modo el proyecto contribuye a potenciar y unificar el espacio urbano del CCN, reactivando la actual calle Comercio –conexión natural con el metro– y reforzando el carácter peatonal y cívico de esta vía, que será bautizada en un futuro próximo como Boulevard de la Cultura.

Estratos físico-temporales

El volumen general se organiza en tres estratos físico-temporales claramente diferenciados, relacionados simbólicamente con la historia del país, el tiempo y la memoria:

El presente, representado por el gran vacío inferior -Salas de la Nación- que acoge las dos salas transformables de alrededor de 1.800 m², una de las cuales se abre completamente al espacio urbano al recogerse los paneles acústicos que conforman su perímetro, generando una plaza urbana cubierta de más de 2.500 m².

El pasado, el corazón del proyecto, un espacio exterior inspirado en una gran huaca -Salón de Lima- generada de forma natural por la disposición y diferencias de altura de las salas de convenciones.

El futuro, un gran volumen vítreo -Sala Internacional de las Naciones-, un espacio de convenciones altamente tecnificado que invita al resto del mundo a acercarse a Perú por su capacidad de emprendimiento y su prometedor futuro.

La flexibilidad operativa y funcional es una clave en el diseño integral del LCC y está orientada a maximizar el éxito económico y social del proyecto. Prácticamente todas las salas pueden ampliarse o reducirse gracias a los paneles acústicos que las limitan, posibilitando diversas configuraciones espaciales.

Circulaciones internas

Las circulaciones internas se han estructurado en dos sistemas independientes, según los diferentes requerimientos respecto de la velocidad de acceso y evacuación. Por un lado, un conjunto central de ascensores y escaleras mecánicas ofrecen un rápido acceso a todos los niveles. Por otro, las escaleras de peldaños –desligadas completamente del sistema de escaleras mecánicas- recorren los diversos espacios interiores y exteriores que se suceden a lo largo de la sección, permitiendo contemplar Lima desde diversas alturas a lo largo de todas las fachadas del proyecto.
La disposición de las salas responde tanto a las proporciones derivadas de los condicionantes acústicos y visuales como a la relación que estas mantienen con los espacios de distribución del público asistente y con la disposición de estos con las terrazas que se asoman a la ciudad. La proporción de 1/3 entre la superficie neta de salas de convenciones y el espacio de circulación de público –excluyendo las terrazas- garantizan un correcto funcionamiento del edifico. La generosa proporción entre la superficie de cada sala y la cantidad de público asistente –1,5 m² útil por persona- asegura un espacio más que suficiente para situar en cada sala tanto los asientos como las habituales zonas de coffee-break y esparcimiento.

Estructura y materiales

Tanto los sistemas constructivos como los materiales empleados en las diversas fachadas del edificio –vidrio, paneles de GRC y chapa metálica– han sido concebidos para integrarse con el entorno urbano más próximo, estableciendo una conexión en términos de materialidad con los edificios que componen el CCN.
Técnicamente, la condición inexcusable de que la gran sala de 5.400 m² con capacidad para 3.500 personas permaneciese libre de pilares -unida a la inconveniencia sísmica de utilizar estructuras apeadas-

convierte a la propuesta conceptual y estructural en un reto, puesto que obliga a situar la gran sala en el último nivel. Situar un volumen cubierto del tamaño de un campo de fútbol a más de 30 metros de altura supone un desafío no sólo para el planteamiento estructural, sino también para la resolución de la movilidad interna –acceso y evacuación- del edificio.

Esta condición genera a su vez una cubierta plana de más de 9.000 m² que será literalmente una quinta fachada tanto para las personas que se encuentren en el Banco de la Nación –de más de cien metros de altura- como para los que se hallen en los edificios en altura que puedan construirse en un futuro próximo. La condición de fachada de la cubierta, unida a la voluntad de simplificar los recorridos de los conductos de climatización, han determinado la posición de las máquinas de climatización en la fachada este, confiando en la envolvente para la resolución de la imagen de la misma.

Planos

Fotos (Antonio Sorrentino / PHOSS)

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