Chicago Tribune

Arquitecto
Diseñado en
1923
Altura
122 m
Ubicación
Chicago, Illinois, Estados Unidos

Introducción

En 1922 el periódico Chicago Tribune convocó a un concurso para su nueva sede en la metrópoli norteamericana. Las pretensiones de la nueva construcción no eran precisamente modestas. Según las condiciones de la convocatoria debía ser uno de los más bellos edificios del mundo y, obviamente, tenia que ser un rascacielos.

Al concurso se presentaron 260 arquitectos de 32 paises. Sorprendentemente tomaron parte arquitectos europeos. En efecto, también en Europa, donde en muchos casos las estructuras urbanas de origen medieval impedían la construcción de rascacielos, tras la I Guerra Mundial se despertó el afán por los rascacielos. Fueron muchos los representantes de la nueva construcción que vieron en el concurso norteamericano una ocasión de aprovechar en la construcción de un rascacielos el lenguaje formal de la modernidad europea. El finlandés ELIEL SAARINEN, la sociedad de arquitectos de Walter Gropius y Adolf Meyes, Adolf Loos, Bruno y Max Taut y finalmente Hugo Häring fueron algunos de los arquitectos más conocidos que concibieron un proyecto para la sede del periódico. Sin embargo, aunque las aportaciones de los arquitectos europeos modernos hiciesen época, se discutieran en muchas publicaciones especializadas y sirvieran a otros arquitectos como propuestas para sus obras, los norteamericanos se decidieron por un proyecto absolutamente conservador.

Raymond Hood y John Mead Howells construyeron en 1925 un rascacielos con reminiscencias góticas cuya ornamentación de tracería lanzada hacia las alturas parecía un insulto a la evolución de la arquitectura europea. Con todo, el segundo premio concebido al proyecto de SAARINEN significaba el reconocimiento de un representante de la arquitectura europea.

Sin embargo no olvidemos las palabras de Loos al conocer el verdicto del jurado: “La gran columna de estilo griego, dórico, será construida. Si no en Chicago, en cualquier otra ciudad. Si no para el Chicago Tribune, para cualquier otra entidad. Si no por mí, por cualquier otro arquitecto.”

Situación

El edificio debía ser la sede principal del Chicago Tribune, entre las calles North Michigan Av, Austin Av y Saint Clair Street, en la ciudad de Chicago, Estados Unidos.

Concepto

Como ya enunció Loos en vida “La arquitectura sólo puede ser monumento o sepulcro”. Para el cualquier otro proyecto no era más que una solución a una necesidad concreta, sin embargo en los monumentos y en las tumbas era donde se podía ver la verdadera arquitectura.

El edificio proyectado para la Chicago Tribune es fiel ejemplo del enunciado de Loos quien lo llevó hasta el extremo al dibujar este proyecto.

Cierto era para el que la arquitectura sólo podía ser monumento o tumba, sin embargo que difícil puede ser para un arquitecto aceptar que toda su obra no contiene en el fondo ningún discurso arquitectónico. Loos quiso aparejar lo imposible y proyectar un edificio que rompiera con sus propio enunciado solucionando el programa funcional propuesto a la vez que fuese arquitectura en el estado más puro.

Si la arquitectura sólo puede ser monumento o sepulcro mi edificio será las dos cosas, debió pensar Adolf Loos cuando se enfrentó al papel en blanco. La torre de la Chicago Tribune es de formas excepcionalmente simples ya que sitúa una inmensa columna dórica (monumento) sobre un gran zócalo con forma de paralelepípedo recto (sepulcro).

La visión de los bocetos es suficiente para ratificar estas observaciones. Y es que Loos quiso proyectar un edificio que una vez visto, aunque fuese por pocos instantes, no pudiese ser borrado de la memoria del espectador. Un edificio que transmitiese sentimiento, ese sentimiento de que hay algo que no funciona, algo que ha muerto, pero sobre el cual nos levantamos y nos elevamos hasta el cielo. El sentimiento también de estar observando formas que a todos nos son familiares y sin embargo sentir un escalofrió al darnos cuenta de que no identificamos la forma resultante.

Se trata de un proyecto atemporal y como dijo el propio Loos: “La gran columna de estilo griego, dórico, será construida. Si no en Chicago, en cualquier otra ciudad. Si no para el Chicago Tribune, para cualquier otra entidad. Si no por mí, por cualquier otro arquitecto.”

Porque para él este proyecto no menos que la única posibilidad de dotar a un edificio funcional con cierto discurso arquitectónico.

Espacios

En el inesperado interior de esta gran columna (recordemos que las columnas acostumbran a ser elementos macizos, portantes) se desarrollan las actividades necesarias para la edición de un periódico de renombre.

En el zócalo del edificio, en la parte baja, en la representación del sepulcro, suceden el acceso y las actividades más públicas como conferencias, reuniones, etc.
En el centro de la planta se sitúa un módulo de ascensores y hall de distribución que se repetirá en todas las plantas formando un eje vertical de comunicaciones a partir del cual surgen radialmente los cerramientos que irán conformando los distintos espacios de oficinas, todos ellos con ventanas al exterior.
No se trata de una planta excesivamente amplia ya que exteriormente se busco la esbeltez de un elemento tan noble como la columna griega, de un monumento.

Estructura

Con casi total seguridad Loos pensó en una estructura radial al diseñar este edificio. Su forma circular articulada por un centro repetitivo de accesos hacen que así se piense.
Se trata de una estructura muy válida para este tipo de edificios en altura que más tarde se utilizó en edificios como las desaparecida Torres Gemelas.

El núcleo central que contiene las cajas de ascensores y los halls de distribución de cada planta generan una torre maciza y portante que se desarrolla a lo largo de todo el eje vertical del edificio proporcionando a la vez que un excelente punto de apoyo una vía de escape segura ante la posibilidad de incendios u otras situaciones que requiriesen la evacuación del edificio.

El segundo elemento portante es la fachada, aunque esta lo es “en tiras” que recorren la fachada de arriba abajo y que generan el segundo punto de apoyo para las vigas raciales que generaran los forjados (otra vez, igual que en las torres gemelas).

Materiales

Loos quiso imaginar esta gran columna de dimensiones épicas revestida en mármol negro pulido. Esta elección atiende a dos motivos principales.

El primero fue el de no desviar la atención de las formas. El granito al estar pulido se acoplaba perfectamente a la fachada creando formas de una geometría perfecta. Al ser todo de un mismo color se evitaba la creación de ritmos o motivos que pudiesen alterar las formas físicas.

Asumiendo que el primer principio es imposible de cumplir porque el revestimiento del edificio siempre va a generar algún tipo de sentimiento en el espectador Loos escogió el negro como color para el revestimiento y no otro. El negro es la suma de todos los colores, el negro impone respeto, muestra elegancia, el negro es el color de luto en el mundo occidental, el negro nos anima mas a la contemplación y sumisión ante el elemento observado que ningún otro color. Por estos motivos Loos escogió el negro de entre todos los colores.

Planos

Fotos

Maqueta

Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Reus

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