Iglesia del Jubileo
Arquitecto
Año de Construcción
1998 - 2003
Ubicación
Roma, Italia

Introducción

Como parte del programa «50 iglesias para Roma 2000» durante la celebración del Jubileo 2000, la Iglesia Católica encargó al arquitecto norteamericano Richard Meier, la iglesia del Jubileo, también conocida como Iglesia de Dios Padre Misericordioso.

Previamente, se había convocado a un concurso en el que participaron arquitectos de fama internacional, como Tadao Ando, Frank Gehry, Peter Eisenmann, Santiago Calatrava, Gunter Behnisch y Richard Meier, resultando ganador éste último.

Con esta obra, no sólo se logró incorporar un monumento más al rico patrimonio eclesial de la ciudad de Roma, si no que se revitalizó el anodino barrio de Tor Tre Teste, con más de 35.000 visitantes al año.

Situación

La iglesia se sitúa en un terreno plano triangular en Tor Tre Teste (nombrado así por un bajorrelieve de tres cabezas cortadas en una torre de guardia medieval que data del siglo IV) aproximadamente a seis millas al este del centro de Roma.

Se encuentra adyacente a un complejo habitacional de media densidad construido en 1970 al borde de un parque público.

Los 108.414 pies cuadrados del complejo contienen a la Iglesia y el Centro Comunitario.

Concepto

Su obra se caracteriza por un uso racional de la geometría, la claridad de sus espacios, el soberbio manejo de la luz y el uso del color blanco, como símbolo de pureza ya que es un color que contiene a todos los demás.

La propuesta de Meier para este concurso destacó por su forma distintiva y elegante, el uso de los materiales en relación a las tecnologías de construcción, la presencia de la luz como un elemento que determina el carcácter de la obra y la fuerte connotación del edificio como un lugar para el hombre, «no sólo como lugar cristiano, sino para toda la comunidad mundial». No obstante, el proyecto de Meier incluye claras referencias a la fe cristiana y católica en particular.

El complejo se diferencia formalmente de los edificios de su entorno, convirtiéndose en un hito blanco cuya extensa plaza se prepara para recibir a su feligresía.

El proyecto se compone de dos elementos: la iglesia en sí y el centro parroquial, que consta de oficinas, un auditorio y un salón de usos múltiples. Ambos edificios se hallan separados por un plano cóncavo y unidos por la mampara de cristal en la fachada del edificio.

La capilla está compuesta por tres paredes curvas a manera de velas de un barco, ya que simboliza «el barco en el cual navega la gente de Dios». Tres círculos de igual radio constituyen 3 capas que conjuntamente con la pared opuesta constituyen el cuerpo de la nave. «El conjunto discretamente se refiere a la Trinidad» dice Meier.

Tanto en la parte superior como en la fachada principal y la posterior, la iglesia presenta grandes superficies acristaladas, que le garantizan un generoso flujo de luz natural.

Los arcos de hormigón están graduados a una altura entre 20 y 30 metros.

Espacios

El interior de la iglesia es tan impresionante como espectacular es su exterior. La luz baña las paredes curvas del espacio, ofreciendo una experiencia siempre cambiante en el visitante.

Un prisma ubicado en la zona del altar utiliza fenestraciones y planos inclinados para lograr una iluminación indirecta, recordando el efecto de la iglesia de Notre Dame du Haut, de Le Corbusier, de la cual Meier se declara admirador.

En el expremo opuesto, a la entrada, se ubica el órgano, montado sobre otro prisma en el que el arquitecto descompone superficies y aristas para generar un volumen blanco virtual y transparente, el cual pareciera estar flotando sobre la pared de mármol.

La pared opuesta a las velas es recubierta con listones de madera, lo cual otorga calidez al espacio.

El mobiliario de formas simples y abstractas, se integra al lenguaje de la iglesia. El altar, hecho en mármol travertino, hace otra vez referencia al barco.

Estructura

El concepto arquitectónico es muy interesante e innovador en el vocabulario de Meier, pero planteaba un reto ingenieril y constructivo. La propuesta del equipo técnico de Meier era crear una estructura metálica revestida con bloques de concreto y luego estucada, pero eso le hubiera dado al edificio una vida útil de máximo 50 años. Por tanto, a sugerencia de Antonio Michetti, consultor técnico del Vicariato, se utilizó una estructura de bloques prefabricados de doble curvatura, ensamblados y unidos luego mediante técnicas de pos tensado, a través de cables horizontales y verticales. La vela externa está compuesta de 78 segmentos, la intermedia de 104 y la interna, que alcanza los 26 metros de altura, de 176 segmentos.

Materiales

A fin de preservar la blancura del edificio la empresa Italcementi desarrolló un nuevo cemento conteniendo dióxido de titanio, llamado TX Millenium, que garantiza la blancura del concreto a pesar de la polución, lluvia o efectos del tiempo.

En el exterior se utilizó este hormigón y vidrio.

El interior está revestido de madera y mármol travertino.

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