La Cigale
Año de Construcción
1895
Reformado en
1982,
Pisos
1
Ubicación
Nantes, Francia

Introducción

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El encargado de llevar a cabo este proyecto fue el arquitecto y ceramista Émile Libaudière. Nacido el 25 de abril de 1853 en Nantes, desarrolló un estilo historicista y Art Nouveau hasta su muerte el 27 de enero de 1923. El arquitecto era hijo de Eugène Libaudière (1815-1873), arquitecto también e ingeniero de las Artes y Manufacturas, y de Claire Marie Anne Maugars (1825-1879). También cabe destacar su parentesco con el almirante Henri Libaudière (1820-1892) y con Félix Libaudière, ingeniero de manufactura y autor de La Historia de Nantes bajo el reinado de Luis Felipe, 1830-1848, publicado en 1900. Tras su paso por la École des beaux-arts (entrando en ésta en el año 1875) instaló su estudio de arquitecto y ceramista en el número uno de la plaza Delorme, en Nantes. Libaudière construyó principalmente edificios civiles, residenciales (propiedades burguesas) y religiosos. De todas sus obras, la más famosa es la cervecería La Cigale, La Cigarra.

El restaurante tiene un estilo Art Nouveau recargado, típico de la época. El establecimiento, propiedad por aquel entonces de su primer dueño, el señor Calado, abrió sus puertas al público el uno de abril de 1895.

Desde el principio el restaurante fue frecuentado por gente burguesa y artistas que llegaban del teatro Graslin, situado frente al establecimiento. Los surrealistas Jacques Prévert y André Breton eran clientes asiduos.

La fama y belleza de este restaurante ha hecho que el mundo del cine se fije en él, mostrándolo en pantalla en películas como Lola, de Jacques Demy (1961); Debout les crabes, la mer monte!, de Jean-Jacques Grand-Jouan (1983) y en Jacquot de Nantes, de Agnès Varda (1991).

Pese a la conversión de este espacio en un restaurante de comida rápida en 1964, su aspecto se ha mantenido intacto gracias a la protección que el estatus de Monumento Histórico y Patrimonio de Francia le otorga. Tras su abandono en los años setenta, un nuevo dueño volvió a darle su uso original, una cervecería, en 1982, llevando a cabo una restauración completa del local con ayuda de la Organización de Patrimonio Nacional.

Situación

El restaurante se sitúa en el número 4 de la Plaza Graslin, Nantes, Francia. En esta misma plaza también se sitúa el teatro Graslin. Este emplazamiento fue clasificado como Monumento Histórico en 1964.

Concepto

Dado que el arquitecto encargado de este proyecto, Émile Libaudière, trabajaba principalmente para la burguesía de la zona, en el restaurante también quiso plasmar el gusto y las tendencias de la gente acomodada de la época. El exterior, aunque relativamente sobrio, ya anuncia el tipo de espacio cuidado hasta el detalle que aguarda en el interior, un claro reflejo de la exuberancia y ostentosidad que imperó durante la Belle Époque en Francia.

Espacios

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El restaurante ocupa la planta baja de un edificio en esquina. Su fachada difiere en composición de la del edificio, por lo que ya desde su exterior se reconoce el estilo del arquitecto Émile Libaudière. La fachada muestra un diseño de columnas y frisos a base de colores blanco, gris y azul. La luz entra al interior del establecimiento a través de unos grandes ventanales a nivel de calle y otros menores a más altura. Esta disposición de la fachada hacer pensar que se trata de una planta baja y un entresuelo, cuando en realidad el restaurante tiene solamente una planta de gran altura. Los cristales de los ventanales altos son de colores, cosa que añade un factor más al colorido ambiente interior del restaurante.

El interior del establecimiento se caracteriza por su ornamentación, la pintura en madera y la cerámica esmaltada que muestran un estilo Art Nouveau exuberante. Las altas paredes del local están cubiertas de azulejos, espejos y esculturas que consiguen crear un espacio típico del buen gusto y las buenas maneras de finales del siglo XIX, por lo que desde su apertura al público el restaurante ha sido frecuentado por personalidades del arte y del entretenimiento, además de la burguesía.

No hay un solo detalle que no esté pensado en el interior del restaurante. La conexión entre las diferentes salas se hace a través de arcos y umbrales profusamente decorados con cenefas de azulejos. Éstos van acompañados de medallones con figuras femeninas. Tal como sucede en el exterior, en el interior predominan los colores claros y los azules, a los que se suma el dorado. Cabe también resaltar el trabajo en madera de los zócalos, balaustradas, barras y el reloj que preside la entrada junto a la barra. El artesonado del techo también es de madera y va decorado con figuras humanas.

Materiales

Los materiales utilizados son principalmente azulejos de diferentes colores, que forman cenefas o composiciones varias, y madera pintada. También hay un importante uso de espejos y pinturas de temática modernista.

Video


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Fotos

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