Museo de la madera
Arquitecto
Año de Construcción
1993-1994
Ubicación
Hyogo, Japón

Introducción

Para celebrar el día de los bosques, conmemoración instaurada por el emperador tras la destrucción de grandes áreas forestales durante la segunda mundial, se le encargó a Tadao Ando el diseño de un conjunto museístico. Como parte de la estrategia ambiental japonesa, el proyecto busca fomentar el conocimiento y el respeto a la naturaleza.

La obra es conocida internacionalmente como el Museo de la Madera. Sin embargo, el término japonés Ki no Dendoo se puede traducir más bien como “Santuario de la madera” .

Situación

Está implantado en la foresta de Mikata-gun, en la prefectura de Hyogo.

Concepto

La concepción volumétrica resalta por su simpleza: implantado en la cima de una colina, un cono truncado de 46 m de diámetro acoge un vacío cilíndrico en su interior, emergiendo de entre los bosques como un volcán en medio de un mar verde.

La figura cónica es atravesada dramáticamente por un largo puente peatonal, que se adentra en la foresta, rematando en un pequeño mirador cúbico que ha sido girado 45 grados.

El museo rinde homenaje a la cultura de la madera en sus diferentes manifestaciones en el mundo. Es un espacio para la reflexión, más que simplemente un espacio para la exhibición de objetos.

Detallismo y simplicidad, tradición y modernidad, apertura e intimidad, naturaleza y artificialidad, luz y sombra son binomios resueltos con sobriedad, humildad y maestría en este recinto.

La muestra contiene una serie de elementos relacionados con la actividad artesanal de la madera: impresionantes maquetas de cabañas, fotografías, una colección de utensilios de carpintería de todo el mundo, trabajos antiguos en madera, una bien equipada sala multimedia y hasta artesanías realizadas por niños y adultos en los talleres del museo.

Además, se exhiben bocetos que el arquitecto realizara durante el proceso de diseño del museo.
Es obvio que el propósito del edificio no es albergar trabajos de renombre internacional, como la mayoría de museos, sino tiene más bien un carácter educacional y de forma de proyección a la comunidad. Artísticamente, sin embargo, el continente resulta más atractivo que el contenido.

Espacios

El interior es un gran espacio de exhibición que se desenvuelve a lo largo de una rampa helicoidal, poblado de largas columnas de madera, de alrededor de 18 m. La entramada conformación del techo evoca inevitablemente a los templos y santuarios japoneses en Kyoto, Nara o Tokyo.

Sin embargo, mas allá de un mero simbolismo formal, Ando utiliza la complicada estructura del techo para dotar al interior de un interesante juego de luz y sombra. La luz contribuye a fomentar aquel sentimiento de solemnidad y respeto que un santuario inspira. “Los destellos de luz coinciden con la cercanía de su extinción: el objeto aparece y toma forma en el borde entre la luminosidad y la oscuridad” dice.

El cráter central, de 20 m de diámetro, animado por el alegre sonido de las aguas que brotan de numerosas fuentes salpicando sobre una base de piedra, fue concebido como una fuente artificial donde el “cielo y el agua se encuentran metafóricamente”.

Para evidenciar esta unión, un puente de concreto se hiende en el cono, balconeando y permite al visitante sentirse en medio de un solemnísimo vacío, dentro y a la vez fuera del espacio, con la bóveda celeste en su cabeza, el machihembrado de madera al rededor, los bosques en el horizonte y las fuentes a sus pies.

Materiales

Realizado en madera, tanto la estructura como los cerramientos.

Planos

Fotos

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