Arquitecto
Arquitecto reforma
Leopold Bauer
Año de Construcción
1904 – 1905
Reformado en
1926, 1995, 2003
Pisos
3
Ubicación
Purkersdorf, Viena, Austria

Introducción

El Sanatorio Purkersdorf   fue construido entre 1904-1905 por el arquitecto Josef Hoffmann, discípulo de Otto Wagner, abriendo con este proyecto el camino  para la arquitectura moderna austríaca. Este revolucionario edificio, encargo del industrial Victor Zuckerkandls,  es con su clara disposición, su desarrollo formal y su sencillez constructiva,  la obra más importante de la fase cubista-geométrica del Jugendstil vienés.

Zuckerkandl,  director general de la Silesian Iron Work de Gliwice, compró la propiedad en las afueras de la ciudad de Viena en 1903. Fue adquirido como un «spa mineral junto con un parque de sanación» en cuyos terrenos brotaba un manantial de agua.   El mobiliario original fue hecho por la Wiener Werkstätte con la que el arquitecto Hoffmann estuvo involucrado. En 1926 y en contra de la opinión de Hoffmann se agregó una nueva planta en deterioro del proyecto original, el trabajo fue realizado por el arquitecto Leopold Bauer.

Después de la muerte Victor Zuckerkandls en 1927 el sanatorio fue heredado por sus sobrinos y sobrinas. A partir de 1930, un yerno continuó el negocio con poco éxito y Trude Zuckerkandl intentó en 1938 restaurarlo  pero con el proceso de arianización de 1938  la familia perdió la propiedad y la gestión del sanatorio.   Hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, el edificio sirvió como hospital militar. En 1945, fue requisado por las fuerzas rusas de ocupación.

Ubicación

El sanatorio Purkersdorf fue construido  en una zona boscosa de las afueras de Viena, en Purkersdorf, Wien-Umgebung, Baja Austria entre 1904-05 por el arquitecto Josef Hoffmann para el industrial Victor Zuckerkandl y es un ejemplo arquitectónico del estilo de la secesión vienesa.

Concepto

El sanatorio fue encargado por Viktor Zuckerkandl para ser un hogar modernista para los ancianos de la alta sociedad.   El sanatorio funcionó más como un hotel o casa de reposo que como un hospital y se convirtió en un lugar social y artístico para la sociedad vienesa.  El diseño del sanatorio de Purkersdorf fue descrito por los críticos y por el mismo  Hoffman  como racional, honesto, lógico y basado en el análisis objetivo de las necesidades.

Entre los tratamientos se encontraban baños minerales, terapias físicas, masajes terapéuticos y fisioterapia. Los casos de convalecencia y las enfermedades mentales fueron tratados especialmente en las zonas altas. Con el silencio, la luz, el aire y la racionalidad de las  instalaciones con el ornamento reducido a un mínimo, se buscaron tratamientos para las nuevas enfermedades tales como nerviosismo o la histeria.

Espacios

La utilización de hormigón armado, especialmente para las plantas, permite una distribución espacial compleja y articulada, con paredes dispuestas de forma independiente sobre los distintos pisos con ventanas y balcones desalineados y habitaciones de diferentes tamaños, aunque los grandes espacios interiores se dividen en varios compartimentos.

 Diseño

Se trata de un diseño geométrico bien controlado con sus 3 funciones principales separadas y ubicadas en 3 niveles diferentes: fisioterapia, actividades comunitarias y dormitorios. Cada uno de estos niveles está dispuesto simétricamente y dividido en dos por un único pasillo. Hoffmann tuvo especial cuidado en crear una división espacio temporal bien estructurada para que los residentes pudiesen proceder de forma ordenada a través de los espacios del edificio, dormir, comer, recibir tratamiento y relajarse en lugares distintos, accesibles y diferentes.

La disposición de los espacios también ayudó a la vigilancia.  La sencillez de la disposición general, y la colocación en los pasillos  de  divisiones de vidrio hizo posible examinar de un vistazo toda la longitud de cada piso. Además de las instalaciones propias de un lugar que trata distintos tipos de enfermedades, el sanatorio disponía de   salas de lectura, una sala de juegos de cartas, tenis de mesa, billar y salas de música para el entretenimiento de los huéspedes.

Hoffmann trató de evitar en todo momento las referencias arquitectónicas o históricas que relacionasen el nuevo edificio con los tradicionales construidos hasta esa fecha. En el momento en que fue construido, era diferente a cualquier otro ambiente físico que sus pacientes pudieran haber experimentado, no se parecía a ninguna casa o villa como solían ser otros en esos tiempos.

El crítico de arte Ludwig Hevesi señaló que la simple armonía del exterior no era perturbada por columnas, aguilones o cualquiera de los elementos ornamentales estándar que se estaba acostumbrado a ver. Los habituales ornamentos en los alrededores  de las ventanas fueron reemplazados por bandas de azulejos azules y blancos, y el tejado en pico fue sustituido por un techo plano sin moldura.

Hospital

1952

La iglesia protestante adquirió el edificio 1952 y lo reconstruyó como hospital. Los antiguos pabellones fueron reconstruidos debido al deterioro en que se encontraban y una parte de las instalaciones fueron utilizadas como asilo de ancianos.  En el año 1975 se cerraron las instalaciones y el edifico y el parque permanecieron por mucho tiempo sin usar, cayendo en el abandono.

1995 – 2003

En 1995 se llevó a cabo una renovación externa, demoliendo el piso superior añadido por  Leopold Bauer y recuperando el edificio su apariencia original.  En el interior se celebraron festividades culturales entre 1996 – 2001 y se filmó la película sobre la vida de la compositora vienesa  Alma Mahler-Werfel. Finalmente en el 2003 se hicieron los acondicionamientos necesarios y en la actualidad funciona como hogar de ancianos.

Estructura

Hoffmann hizo uso de las técnicas más modernas disponibles,  hormigón armado, a la hora de construir la estructura.

Zuckerkandl dictó gran parte del diseño y quiso un techo plano para el edificio. El edificio es simple, un rectángulo blanco con entradas y salidas para crear volúmenes cúbicos que proporcionan una fachada tridimensional conjuntamente con una división vertical en tres partes del exterior. La disposición rítmica de ventanas rectangulares no articuladas agrupadas de a tres, revela una estructura contenida y bien proporcionada. El patrón geométrico de los alrededores de las ventanas se refleja en todo el edificio tanto en el exterior como en el interior.

El Sanatorio Purkersdorf es celebrado a nivel internacional no sólo como la culminación y síntesis de las artes del Art Nouveau vienés,  sino que también es  considerado el primer edificio público en hormigón armado. Fue desarrollado en un lenguaje arquitectónico simplificado al máximo,  un logro pionero de la era moderna con una estructura de  hormigón armado que hizo posible conseguir una solución a la expresión geométrica de su diseño,  especialmente en la escalera y  el comedor.

En 1926, contra la voluntad de Josef Hoffmann, el arquitecto Leopold Bauer realzó el edificio con otro piso, lo que perjudicó la concepción artística original.

 Materiales

El patrón geométrico característico del proyecto fue también trasladado a los muebles del interior, el embaldosado del suelo, el patrón de la vigas de hormigón armado expuesto y la colocación en todos los pasillos de sillas de madera blanca con forma de cubos y sus correspondientes cojines.  Esta estandarización y repetición de formas hizo que los pacientes estuvieran libres no sólo de la discordancia visual sino también de los obstáculos físicos con los que aparentemente luchaban en entornos menos “modernos”.

Las alturas de los espejos, el diseño de las lámparas o las escaleras reflejaban el deseo de evitar a los pacientes la molestia de una mala iluminación y los agravios de muebles y accesorios que obstaculizaban el movimiento y funcionamiento de manera ineficaz.

La decoración fue utilizada con moderación en el edificio. Tanto el exterior como el interior convence por su simplicidad de concepción y ejecución. Hoffmann hizo uso de las técnicas más modernas disponibles,  hormigón armado, a  la hora de construir el sanatorio. La decoración exterior del edificio es muy discreta, creando fascinantes contrastes   entre la gravedad de la arquitectura y la decoración interior. El sanatorio buscaba un nivel de sobriedad higiénica que ayudó a Hoffmann en su diseño. En su construcción no sólo debió tener  en cuenta la importancia arquitectónica o histórica ya que fue proyectado como un punto de encuentro para pacientes de la alta sociedad vienesa.

Planos

Fotos

 

 

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