Terminal de la TWA, Aeropuerto John F. Kennedy

Arquitecto reforma
Estudio Gensler
Ingeniero
Ammann & Whitney
Constructora
Grove Shephered Wilson & Kruge
Año de Construcción
1956 - 1962
Reformado en
2005 - 2008
Pisos
2
Ubicación
Aeropuerto Internacional John F. Kennedy, New York, Estados Unidos

Introducción

Centro de Vuelos TWA (TWA Flight Center), fue el nombre original para el diseño que Eero Saarinen realizó en la Terminal 5 del aeropuerto Idlewild, más tarde renombrado como Aeropuerto Internacional John F. Kennedy, para la compañía Trans World Airlines.

La adjudicación del diseño fue otorgada a la sucursal de Eero Saarinen & Associates de Detroit, convirtiéndose en el edificio más famoso del aeropuerto, además de un Monumento Histórico Nacional. En sus instalaciones se filmó la película de Steven Spielberg “Atrápame si puedes”.

Saarinen murió en 1961, un año antes de que el edificio fuese terminado.

Remodelación

Después de la adquisición por parte de American Airlines de la TWA en 2001, la Terminal 5 quedó fuera de servicio. Las autoridades portuarias de New York y New Jersey propusieron convertir la parte principal del edificio en un restaurante y centro de conferencias, pero algunos críticos de arquitectura se opusieron a ello.

En diciembre de 2005, JetBlue, que ocupa la Terminal 6, inicia la ampliación de sus instalaciones, encargado dicha obra al Estudio Gensler. Se rehabilita la parte frontal y algunos sectores del edificio de la Terminal 5, pasando a ocupar el punto central de operaciones de la compañía, tras ser acondicionados según las nuevas exigencias del sector. Las partes periféricas laterales de la terminal diseñada por Saarinen fueron demolidas para levantar nuevas instalaciones.

Desde un punto de vista funcional, Gensler diseñó la terminal de JetBlue para complementar el modelo de negocio de la compañía. Los 60000 metros cuadrados con sus 26 puertas ofrecen un excepcional servicio al cliente que acude a esta terminal, con un plan diseñado para la circulación o con asientos en el vestíbulo. Estos vestíbulos de las entradas fueron tratados como espacios transitorios, mientras que las áreas de concesiones son más grandes, pues es el lugar donde los clientes de JetBlue tienden a comprar alimentos y bebidas antes de embarcar. Los amplios espacios entre las puertas de embarque permiten maniobrar a los Airbus 320 con facilidad.

Pese a los recortes, lo que queda de la particular silueta del edificio se distingue del resto del complejo y permite reconocer a la aerolínea frente a sus competidoras. El conjunto formado por el antiguo edificio y el nuevo forman el centro de operaciones de JetBlue Airways, dentro del aeropuerto JFK y es conocido colectivamente como la Terminal 5 o simplemente T5

Situación

La Terminal 5 está ubicada en el extremo opuesto al eje central del plan maestro del Aeropuerto Internacional John F. Kennedy, en Queens al sureste de la Ciudad de New York, Estados Unidos, a unos 19 km de Manhattan. JFK es el aeropuerto con mayor cantidad de entradas de pasajeros internacionales en Estados Unidos y la base de operaciones de JetBlue Airways entre otras.

Concepto

Axonometría

“… un edificio en el que la propia arquitectura expresara el drama, el carácter especial y la emoción de los viajes … un lugar de movimiento y transición … Las formas fueron elegidas deliberadamente para hacer hincapié en un creciente aumento de la calidad de la línea. Queríamos un levantamiento ” Eero Saarinen

La terminal de la TWA está esculpida como si de un símbolo de vuelo se tratara, abstracta, una alegoría al vuelo realizada en hormigón armado. A menudo ha sido descrita como la figura de “un águila tomando tierra”. Sus formas curvas evocan un vuelo fluido. El vocabulario formal del arquitecto moderno aparece en la simetría de la planta o los alzados, siendo el movimiento de las formas la inspiración principal, aún en los mínimos detalles, para desarrollar su diseño.

Antes de comenzar con el proyecto, Saarinen realizó un profundo estudio del comportamiento de los ususarios dentro de los aeropuertos, ya fuesen viajeros, visitantes o acompañantes. Dicho estudio reveló que los flujos de los viajeros en sus recorridos, nunca son en línea recta, detalle tenido en cuenta por el arquitecto en el momento de diseñar un entorno con formas envolventes.

Diseño

La terminal tenía un aire futurista, en el interior había grandes ventanales desde los que se podían observar los aviones estacionados de la TWA o los pasajeros que partían atravesando las alfombras rojas de los fingers. Las puertas de la terminal estaban cerca de la calle, lo cual dificultó la creación de entradas centralizadas y controles de seguridad. Fue la primera terminal de unas aerolíneas en tener un circuito cerrado de televisión, un sistema central p/a, cintas para el equipaje, una pantalla electrónica de vuelos, además de ser los precursores en la utilización de básculas para pesar los equipajes.

El aeropuerto JFK fue innovador dentro de la industria aeroportuaria por tener compañías que se encargaban de diseñar sus propias terminales, de las cuales, además, eran propietarias. Posteriormente otras compañías aéreas construyeron las suyas, como la Eastern Airlines o American Airlines.

Elaboración del proyecto

No menos singular, además de sus formas para la época, es la manera en que se elaboró el proyecto. Todo su diseño se trabajó sobre modelos a escala. El primero se construyó a finales de 1956 a escala 1:50, los sucesivos modelos de trabajo fueron a 1:200 hasta una última maqueta de trabajo donde se ensayaban las soluciones formales, estructurales y constructivas, construida en la segunda mitad de 1957, a escala 1:50. Ese tamaño permitió comprobar, también, las cualidades espaciales, la iluminación y aspectos del proyecto difíciles de estudiar sobre dibujos.
La cubierta pasó por varios modelos hasta conseguir la definitiva de cuatro bóvedas diferenciadas, con una silueta apuntada hacia fuera.

Espacios

En su interior coexisten los espacios y las formas orgánicas, definiendo, pese a ser diametralmente opuestos, el amplio espectro de la expresión arquitectónica de Eero Saarinen. Se trata de una gran cubierta que alberga un único vestíbulo con formas y objetos a disposición de los viajeros que aparecen como obras escultóricas.

Planta
  • Planta baja

En esta planta se ubica el gran y único vestíbulo del edificio, alojando la zona de intercambio de los pasajeros, los mostradores y todas las gestiones de tráfico de los mismos. También, aislada de la circulación, se habilitó una zona desde la cual se pueden observar los movimientos de los aviones.

  • Nivel superior

Este segundo nivel, en altillo sobre el primero, acentúa la idea de hall único de la planta baja. En el se ubicó una cafetería, un restaurante, un bar y diversas salas privadas de reuniones. Una escalera conduce a los viajeros a la zona de embarque que está flanqueada por dos galerías. Estas galerías tiene el techo abovedado, alcanzando su alzado máximo por encima del horizonte de los pasajeros, sugiriendo una dimensión mucho mayor que la real, un recurso de perspectiva casi barroco. Las expresivas curvas del diseño crean halls atractivos y espaciosos a la vez que un extraño grado de excitación para una terminal de aeropuerto.

Estructura

Saarinen se inspira en las bóvedas de crucería gótica para albergar un espacio sin columnas que da cabida a varios servicios. Pese a que la estructura parece ser una pieza escultórica de hormigón, en su interior está reforzada por una invisible red de acero, una especie de “hamaca invisible de acero” que soporta la cubierta. Se trata de una gran columna en forma de Y que se transforma de manera plástica y pausada en otras vigas encargadas de sostener las cuatro secciones de la cubierta, a la vez que permiten, a través de su separación, el paso cenital de luz natural y alivianan el peso visual de la estructura.

En los sucesivos modelos realizados a escala, esta cubierta fue variando su silueta para ajustar la forma libre a un elemento capaz de sostenerse. La gran preocupación estructural era evitar un grosor exagerado en la viga de borde que debía sujetar el voladizo. La forma evolucionó desde una concha única continua, a unos caparazones sujetados por grandes costillas, hasta llegar a la forma definitiva que consiste en cuatro bóvedas diferenciadas, con una silueta apuntada hacia fuera, formando una especie de estrella de cuatro puntas. La viga de borde se configuró como un alero inclinado y la arista que se forma en el trasdós canaliza la recogida de aguas de la cubierta.

El flujo continuo de un área a la otra crea un espacio sin límites, una arquitectura de fluidez. Las columnas, las bóvedas y el antepecho se combinan para formar un único elemento.

Video


Planos

Fotos

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