Año de Construcción
785 - 1523
Reformado en
987
Área del terreno
23.400 m2
Ubicación
Córdoba, España

Introducción

La Mezquita de Córdoba es el ejemplo más importante de arquitectura islámica en occidente. Aúna tanto el estilo omeya en España como los estilos gótico, renacentista y barroco de la tradición cristiana debido a su larga historia y evolución en el tiempo.

El complejo se encuentra en el centro histórico de la ciudad, muy cerca del río Guadalquivir y junto al puente romano. En sus alrededores también se ubica el Alcázar de los Reyes Cristianos y el Museo Arqueológico.

La Mezquita de Córdoba forma parte de la Ruta del Califato, que une las ciudades de Granada y Córdoba atravesando la provincia de Jaén, uniendo unas tierras que fueron testigo durante años de los conflictos entre cristianos y musulmanes.

La Ruta del Califato

El emplazamiento de la mezquita ha sido utilizado a lo largo de la historia como lugar de culto. En época visigoda ubicó la basílica de San Vicente. Más tarde los musulmanes compraron parte del solar y sobre ésta construyeron la primera mezquita. El espacio fue entonces compartido por cristianos y musulmanes, hasta que Abderramán I compró la totalidad del solar, destruyendo el edificio existente y construyendo la primera Mezquita Alhama, o mezquita principal de la ciudad. Como muestra de todos estos acontecimientos aún quedan hoy en día algunos restos de la basílica visigótica integrados en la primera parte de la construcción de Abderramán I.

El sucesor de Abderramán I, su hijo Hixem I, añadió a la mezquita su primer alminar, de planta cuadrangular. Hixem I también mandó construir las galerías para la oración de las mujeres en el patio y la primera pila de abluciones. Con estas adiciones quedó configurada la principal mezquita de Córdoba.

Con el paso de los años, el incremento de fieles y la voluntad de monumentalizar el conjunto, la mezquita fue ampliándose considerablemente hasta llegar a su configuración actual.

La catedral de Córdoba, del siglo XVI, fue ideada ya desde origen para respectar la ampliación de la mezquita llevada a cabo por Alhaken II. Carlos V y el Obispo Manrique coincidían en la necesidad de conservar la mezquita por su gran valor arquitectónico. Así, en 1523, empezó la construcción de la catedral, llevada a cabo por el arquitecto Hernán Ruiz en las ampliaciones de Abderramán I y Almanzor de la mezquita. Tras la muerte de Hernán Ruiz, le sucedieron en la obra su hijo, su nieto, y posteriormente, Juan de Ochoa. La construcción de la catedral, por lo tanto, recorre casi 200 años de historia y evolución arquitectónica, albergando rasgos tanto góticos, como renacentistas y protobarrocos.

En 1930, a raíz de unas excavaciones dirigidas por el arquitecto Félix Hernández, se encontraron los restos del complejo episcopal de los siglos IV a VI en el subsuelo de la mezquita-catedral. De esta manera se demostró el origen visigodo del emplazamiento y la ubicación exacta de la basílica de San Vicente Mártir.

  • Siglo VI: basílica visigótica de San Vicente.
  • 784-786: Mezquita de Abderramán I.
  • 790: Hisham I.

La Mezquita en 1920
  • 833-852: Ampliación de Abbderramán II.
  • 951-952: Ampliación de Abderramán III.
  • 961-966: Ampliación de Alhakén II.
  • 987: Ampliación de Almanzor.
  • 1236: Reconquista de Córdoba por Fernando III de Castilla.
  • 1238: Consagración del templo como catedral.
  • 1523: Inicio de la construcción de la basílica renacentista de estilo plateresco.

Situación

La Mezquita se sitúa en el número 1 de la Calle Cardenal Herrero, que se encuentra en el centro histórico de la ciudad de Córdoba, España. El conjunto está delimitado por la calle Torrijos, la calle Cardenal Herrero, la calle del Mesón del Sol y la calle Corregidor Luis de la Cerda. Las líneas de autobús con paradas cercanas al monumento son la 4, 5, 6 y 7.

Concepto

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La mezquita de Córdoba es el mejor ejemplo de arquitectura musulmana, junto a la Alhambra de Granada, en el mundo occidental. En este complejo se puede ver la extensa vida e historia de su arquitectura. Además, es un magnífico ejemplo de la combinación de arquitecturas de dos religiones, la musulmana y la cristiana. Pese a la reconquista, los mandatarios cristianos supieron apreciar el valor artístico y arquitectónico del templo, por lo que lo convirtieron en un lugar para su fe insertando una catedral en su centro y respetando el resto del conjunto. De esta manera podemos ver hoy en día la combinación y el contraste de estos dos estilos arquitectónicos y las diferentes características de los lugares de culto de cada religión.

Una de los rasgos principales de las mezquitas es la colocación del mihrab, el lugar santo que señala la qibla, en dirección a la Meca. En el caso de la Mezquita de Córdoba, éste mira hacia el sur. Este hecho podría deberse a la configuración del terreno a orillas del río Guadalquivir, a la influencia de la Gran Mezquita de Damasco, en Siria; o a la ubicación del Cardo romano de Córdoba.

Espacios

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La mezquita de Córdoba, de 23.400 m2, fue la segunda más grande del mundo, detrás de la de La Meca, hasta que en 1588 la Mezquita Azul de Estambul la superó. La Mezquita se divide en dos partes bien diferenciadas. La primera parte, el patio o sahn porticado, alberga el alminar, situado bajo la torre renacentista, y que es la única intervención que Abd al- Rahman III hizo en la mezquita. En esta parte también se encuentra la sala de oración o haram. La segunda parte de la mezquita es el espacio interior de ésta. Se caracteriza por el conjunto de columnas y arcos bicolores que lo definen. Estos componen un conjunto cromático y formal muy característico. La zona interior se divide en cinco partes, correspondientes cada una a las sucesivas ampliaciones que la mezquita ha tenido a lo largo de su historia.

El Patio de los Naranjos

El patio ha ido cambiando y ampliándose junto con las diferentes reformas y ampliaciones de la mezquita. Hoy en día tiene unas medidas de 130 metros de largo y 50 de ancho. Su desarrollo más importante, hacia el norte, se produjo en la época de Adb al-Rahman III, al derribar el alminar de Hixem I, y la ampliación lateral de Almanzor. Esta zona funcionaba en tiempos islámicos como lugar para la celebración de actos públicos tales como la enseñanza y la administración de justicia. En la primera época los arcos del oratorio estaban abiertos, creando un patio porticado. Más tarde vinieron la construcción de las galerías de Abderramán I y el alminar y la sala de abluciones de Hixem I. Los claustros que encontramos actualmente se deben a una remodelación del siglo XVI llevaba a cabo por el obispo Martín Fernández de Angulo, dirigido por el arquitecto Hernán Ruiz I. Bajo el patio de los naranjos se sitúa un gran aljibe que proporciona y asegura el agua necesaria para las purificaciones de los musulmanes antes de entrar a la mezquita. Se tiene la constancia de la existencia de naranjos en el patio desde el siglo XV, aunque ya en el sigo XIII había palmeras en él. En el siglo XVIII se añadieron olivos y cipreses. El patio también cuenta con dos fuentes, la de Santa María (siglo XVII) y la del Cinamomo (1752).

El Alminar

Alzado septentrional

El alminar fue erigido en tiempos de Abderramán III y hoy en día se conserva en el interior de la torre de campanas. Deteriorada tras una tormenta, ésta fue arreglada por el Cabildo Catedralicio en 1593. Hernán Ruiz II llevó a cabo el proyecto, demoliendo parte del antiguo alminar y construyendo la torre de campanas. En el siglo XVII continuaron los trabajos bajo el mando de Juan Saquero de Matilla, quien construyó el cuerpo del reloj. Ante el peligro de derrumbe el conjunto se cimentó mejor a finales de ese siglo. En 1664 Gaspar de la Peña hizo el campanil. Finalmente, la figura de San Rafael que hay sobre la torre es obra de los escultores Bernabé Gómez del Río y Pedro de la Paz.

La mezquita de Abderramán I (785)

La mezquita original de Abderramán I estaba definida por once naves longitudinales en dirección norte-sur. En su construcción se reutilizaron fustes y capiteles romanos y visigóticos para la formación de las columnas. Estas piezas se ubicaron a diferentes alturas ya que se tomó de referencia la línea constructiva del techo en vez de la del terreno. La orientación de la mezquita también es particular, orientándose hacia el sur en vez de hacia la Meca, tal y como ocurre en la mezquita de Damasco. La causa de este hecho es probablemente la configuración del terreno arenoso de las orillas del río Guadalquivir. Debido a esta orientación poco ortodoxa, el nicho de las oraciones se convierte en un punto destacado del interior de la mezquita. Otro rasgo característico del edificio es el uso de arcos de herradura, típicos del arte visigodo, y que el islam iría introduciendo en su arte poco a poco hasta hacerlo propio y característico de su arquitectura. Los arcos que unen las naves se componen de dos partes: arcos de herradura en su parte inferior y arcos de medio punto en la parte superior. Otro rasgo característico de la mezquita y que crearía tendencia en el arte islámico es la combinación de piedra y ladrillo en los arcos, detalle que dota de un singular cromatismo a la arquitectura. La doble estructura de arcos superpuestos aporta altura al espacio interior además de permitir una mejor iluminación de éste. El origen de este tipo de recurso parece hallarse en el acueducto romano de Los Milagros, en Mérida.

Primera Ampliación (821-852)

La sala de oración se amplió en ocho tramos bajo el mando de Abderramán II (822). Éstos añadieron 24 metros a la longitud de la mezquita. Esta ampliación tiene una clara influencia abbasí en la decoración, debida a los lazos políticos que se establecieron en esa época con el califato oriental y a la llegada de personajes venidos de oriente a los territorios de la península. Los elementos arquitectónicos de esta ampliación tienen las mismas características que los de la primera fase de la mezquita: combinación de piedra y ladrillo y alternancia de dovelas y arcos. El origen de la Puerta de San Esteban es desconocido, aunque estéticamente podría situarse entre el arte visigodo y el del califato de Córdoba. Lo que si se conoce es que ésta tomó su forma final bajo el mando de Mohamed I. Al-Mundir levantó la sala del tesoro, de la cual se desconoce su emplazamiento definitivo. Abd-Allah construyó un pasadizo secreto, o sabat, que une el mihrab con el Alcázar de Córdoba. Los cimientos del mihrab de esta fase se encontraron en el subsuelo de Villaviciosa. Este hallazgo sacó a la luz el carácter monumental del mihrab, que estaba configurado bajo un gran arco sostenido por cuatro columnas y que sobresalía por el exterior del muro de la qibla. En esta época también se cerraron con saqqifas los laterales del patio.

Segunda Ampliación (S. X)

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En el año 929 Córdoba llegó a ser la capital de mayor importancia en el mundo islámico de occidente al subir al poder el califa Abderramán III. En esta época se construyó un nuevo alminar y se amplió el patio de la mezquita. Con estas obras se creó el primer alminar de occidente, que serviría de modelo para alminares almohades y campanarios mudéjares. Actualmente el alminar se encuentra dentro de la torre del campanario cristiano, y aunque ya no se pueda ver su aspecto exterior, éste se conoce gracias a dibujos y al testimonio que nos deja el relieve de las enjutas de la Puerta de Santa Catalina. Debido a los empujes de las naves, los arcos que comunican el patio de las abluciones con el oratorio cubierto se deformaban, por lo que Abderramán III mandó reforzarlos. También mandó construir un gran arco de herradura sobre el existente en la puerta principal de la mezquita entrando desde el patio, y entre ellos una bóveda de cañón.

Más tarde en el mismo siglo, bajo el califato de Alhaken II, se fomentó la cultura y las artes estéticas y literarias. Además se multiplicaron los contactos culturales y políticos con Bizancio, la gran capital del califato oriental. Este esplendor dio lugar también a la fase más rica en la evolución de la mezquita.

Bajo el mando de Alhakem II se añadieron dos tramos más a la mezquita, acercándola hacia el cauce del río Guadalquivir. Esta ampliación marcó la profundidad definitiva de la mezquita, dejándola tal y como la vemos hoy en día. Esta vez se utilizaron materiales especialmente encargados para la obra, en vez de reutilizar materiales de otras construcciones. Los fustes de mármol rosa y azulado se van alternando. Los capiteles son de pencas, denominación que se le da a la esquematización de los capiteles de órdenes clásicos y que derivarían en los capiteles de avispero de Medinat Al-Zahra, presentes en Medina Azahara. En el muro final de la construcción, o qibla, se ubica el nicho, o mihrab, hacia el que los fieles dirigen sus oraciones. Debido a las presiones que soporta este muro, se construyó desde un inicio de manera doble para asegurar su robustez. Frente al mihrab se encuentra el conjunto monumental de la maqsura. Para solventar la falta de iluminación en esta zona, se colocaron una serie de bóvedas con lucernarios que permiten la entrada de luz para la iluminación del punto más importante de la mezquita. Uno de estos lucernarios se ubica sobre la Capilla de Villaviciosa. Los otros tres se encuentran delante del muro de la qibla, delante y a los lados del mihrab.

Las bóvedas están formadas por gruesos nervios que dejan espacio entre ellos. Esta solución pasaría a llamarse posteriormente bóveda de nervios califal, y sería muy utilizada en adelante en el arte mudéjar. La decoración de la maqsura se compone de zócalos labrados en mármol en los que hay ornamentación de origen sirio. También hay teselas biseladas. Todo ello dota al conjunto de un estilo similar al bizantino, donde la variedad cromática es característica. El mihrab tiene planta octogonal y está cerrado por una cúpula en forma de concha.

Tercera Ampliación (987)

A finales del siglo X Almanzor llevó a cabo la última gran ampliación del conjunto de la mezquita de Córdoba. La pobreza de los materiales de esta ampliación denota la próxima caída del califato. Debido a la ya muy cercana ubicación de la mezquita al río, Almanzor decidió ampliarla hacia el este, añadiendo ocho naves más en esa dirección. Para llevar a cabo estas obras Almanzor tuvo que expropiar las casas que ocupaban esta zona. La reforma de la mezquita además provocó que el mihrab quedase descentrado. La qibla ya no se construyó doble. Finalmente, la variedad cromática de los arcos, ya no es debida en esta zona a la combinación de piedra y ladrillo. Los arcos están hechos enteramente de piedra caliza, pintada de rojo donde corresponde para seguir con el aspecto de las fases previas del templo.

La catedral

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La catedral tiene planta de cruz latina, bóvedas góticas y protobarrocas y una cúpula renacentista. El retablo mayor, terminado en el siglo XVII, es de mármol. Los púlpitos, a ambos lados del arco toral, son del siglo XVIII y están realizados en mármol y caoba, obra del escultor Miguel Verdiguer. La sillería del coro, también del siglo XVIII, es obra del maestro sevillano Pedro Duque Cornejo. Tallada y esculpida en caoba, representa diversos temas. Otro punto de importante valor artístico es el Tesoro. Tras la Capilla del Cardenal Salazar se encuentra la colección catedralicia, formada por piezas de marfil y plata elaboradas entre los siglos XV y XX. Entre ellos destaca la pieza de la custodia del Corpus Christi, obra de Enrique de Arfe, realizada en el siglo XVI.

Fachada oeste

  • Postigo de la Leche
  • Puerta de los Deanes
  • Puerta de San Esteban
  • Puerta de San Miguel
  • Puerta del Espíritu Santo
  • Postigo del Palacio
  • Puerta de San Ildefonso
  • Puerta del Sabat

Fachada este

  • Puerta de la Grada Redonda
  • Fuente de Santa Catalina
  • Puerta de Santa Catalina
  • Puerta de San Juan
  • Puerta del Baptisterio
  • Puerta de San Nicolás
  • Puerta de la Concepción Antigua
  • Puerta de San José
  • Puerta del Sagrario
  • Puerta de Jerusalén

Fachada norte

  • Arca del Agua
  • Puerta del Perdón
  • Puerta del Caño Gordo
  • Fuente del Caño Gordo
  • Virgen de los Faroles

Fachada sur

  • Balcones
  • Balcón de San Clemente

Capillas

  • Capilla de Villaviciosa
  • Capilla Real

Capillas en el muro oeste (de norte a sur)

  • Capilla de San Ambrosio
  • Capilla de San Agustín y Santa Eulalia de Mérida
  • Capilla de Nuestra Señora de las Nieves y San Vicente Mártir, también conocida como capilla de la Transfiguración
  • Capilla de los Santos Simón y Judas
  • Capilla de Nuestra Señora de la Concepción o del Santísimo Sacramento
  • Capilla de San Antonio Abad
  • Capilla de la Trinidad
  • Capilla de San Acacio
  • Capilla de San Pedro y San Lorenzo

Capillas en el muro sur (de oeste a este)

  • Capilla de San Bartolomé
  • Capilla de San Felipe y Santiago
  • Capilla de Santa Teresa, también conocida como capilla del Cardenal Salazar o capilla del Tesoro.
  • Capilla de Santa Inés
  • Capilla de San Clemente, que alberga al Museo de San Clemente
  • Capilla del Sagrario

Capillas en el muro este (de norte a sur)

  • Capilla de San Antonio de Padua
  • Capilla de San Marcos, Santa Ana y San Juan Bautista
  • Capilla de San Mateo y Limpia Concepción de Nuestra Señora
  • Capilla de San Juan Bautista
  • Capilla de Santa Marina, de San Matías y del Baptisterio
  • Capilla de San Nicolás de Bari
  • Capilla de la Expectación, también llamada capilla de Nuestra Señora de la O
  • Capilla del Espíritu Santo, también llamada capilla de los Simancas o capilla de los Obispos.
  • Capilla de la Concepción Antigua, también llamada Capilla del Rosario.
  • Capilla de San José
  • Capilla de la Natividad de Nuestra Señora
  • Capilla de Santa María Magdalena
  • Sacristía

Capillas en el muro este (de oeste a este)

  • Capilla de San Eulogio, también llamada capilla de San Miguel
  • Capilla de San Esteban
  • Capilla de Nuestra Señora del Mayor Dolor, también llamada capilla de Santa María Magdalena
  • Capilla de Nuestra Señora de la Antigua
  • Capilla de San Andrés
  • Capilla de la Epifanía, también llamada capilla de los Reyes Magos
  • Capilla de Nuestra Señora del Rosario
  • Capilla de las Benditas Ánimas del Purgatorio, también llamada capilla del Inca Garcilaso
  • Capilla de los Santos Varones, también llamada capilla del Santo Sepulcro
  • Capilla de Santa Francisca Romana y Santa Úrsula

Estructura y Materiales

La estructura de la mezquita está hecha a base de columnas y arcos de diferentes estilos sobre los que se apoya la cubierta. En el interior de la mezquita encontramos tanto arcos de herradura como de medio punto y lobulados. El rasgo más característico de su imagen es la combinación de dos materiales, piedra y ladrillo. Las 1.300 columnas también adquieren diferentes tonos debido a la variedad de tipos de piedra que se emplearon en las diferentes fases de construcción de la mezquita: mármol, jaspe y granito. El techo, de madera, es cuidadosamente conservado y renovado debido a que se ha visto amenazado repetidas veces por las termitas. Son también destacables los trabajos ornamentales en yeso, especialmente en el mihrab. Éste se compone de un zócalo de mármol, estuco y mosaicos bizantinos profusamente coloreados sobre un fondo de oro, bronce, plata y cobre. En la catedral vale la pena admirar el trabajo y detalle de los techos y el tallado de la sillería del coro hecha en madera de caoba.

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