Torre Tribune

Arquitecto
Decorador
Rene Paul Chambellan
Diseñado en
1922
Año de Construcción
1923-1925
Reformado en
1990
Altura
141 m
Ancho
30.5 m
Longitud
41.2 m
Pisos
36
Coste
8.5 millones de dólares
Ubicación
Chicago, Estados Unidos

Introducción

Este rascacielos de estilo neogótico alberga a día de hoy las oficinas del diario Chicago Tribune, la radio WGN y la televisión CNN. El edificio fue creado para ser la sede del periódico Chicago Tribune en 1925 y gracias a su peculiar imagen y detalles que recuerdan al gótico flamígero ha llegado a convertirse en un icono de la ciudad del viento. Además, el concurso de arquitectura del que surgió el proyecto, en el que participaron grandes figuras de la época, sigue influenciando la arquitectura actual.

Situación

La torre se sitúa en el centro de la ciudad de Chicago, Estados Unidos, en la esquina entre las calles Michigan Avenue y Pioneer Court, cerca de la desembocadura del rio Michigan en el gran lago.

Concepto

En el concurso para la torre del Chicago Tribune participaron arquitectos de todo el mundo, pero, principalmente, americanos y europeos. En el punto de partida de las propuestas se encuentran algunos de los factores que hicieron decantarse la balanza a favor de la propuesta de Howells & Hood.

El concurso pedía el diseño de “el edificio de oficinas más bonito del mundo”. Mientras que los arquitectos europeos optaron por propuestas cargadas de simbolismo y monumentalidad, los arquitectos americanos propusieron edificios que maximizaban la superficie útil de los mismos. Éstos entendieron mejor el contexto en el que el proyecto tenía que desarrollarse, la ciudad moderna americana, donde arquitectura, negocio y sociedad debían ir de la mano.

Por otra parte, los arquitectos europeos no conocían o desdeñaron las normas constructivas americanas. En 1922 Chicago aun no tenía una regulación urbanística, pero desde la década de 1880 sí que tenía establecidas unas fuertes regulaciones en cuanto a la altura de los edificios. Éstas fijaban una altura máxima del edificio en función de la anchura de la calle. La torre podía crecer hasta 79 metros de altura. A partir de ahí, podía aumentar 43 metros más con un volumen no ocupable. Teniendo en cuenta estas regulaciones y las premisas establecidas por el Chicago Tribune, los arquitectos americanos presentaron propuestas similares. Éstas contaban con un primer volumen de entre 16 y 20 plantas en el que se aprovechaba todo el espacio útil de la parcela respondiendo a los requerimientos funcionales del periódico. A partir de ahí las propuestas variaban, añadiendo a la torre un último volumen de un estilo u otro.

La propuesta ganadora, de los neoyorkinos Howells & Hood, supo aunar las virtudes de las propuestas americanas y europeas. Manteniendo la estructura básica de los diseños americanos, altamente rentable en cuanto a espacio y sujeta a las regulaciones locales, supieron añadir ese aire de historia y prestigio de la arquitectura del viejo continente. Para lograrlo tomaron como fuente de inspiración la torre de la Mantequilla de la catedral de Ruan, Francia. Así configuraron un rascacielos ornamentado con tracería, arbotantes, gárgolas, flores de lis y otros elementos tallados en piedra en el que las líneas generales enfatizan la verticalidad del mismo.

Desde el punto de vista técnico, el edificio ejemplifica la evolución de la arquitectura alrededor del cambio de siglo. La torre se desarrolló en un momento de lucha entre la arquitectura antigua y el movimiento moderno. Por dentro, ésta se construyó con materiales modernos, el hierro. Por fuera, ganó una estética historicista, imponiéndose a propuestas más innovadoras como las de Walter Gropius o Bruno Taut.

Historia

El periódico Chicago Tribune fue fundado en 1847. En sus primeros años ocupó varias oficinas en diferentes localizaciones del centro de la ciudad. En 1869 construyó su primera sede en la esquina sureste de las calles Dearborn y Madison. Lamentablemente ésta se perdió en el gran incendio de 1871, tras el cual, el diario se mudó temporalmente a la calle Canal y reconstruyó el edificio original aumentándolo en una planta. A principios de siglo las oficinas se habían quedado pequeñas, por lo que un nuevo complejo de 17 plantas de alturas fue levantado en su lugar en 1902.

Para 1920 las oficinas habían vuelto a quedarse pequeñas, por lo que un bloque de siete plantas de altura fue creado en Tribune Square. Ese mismo año la compañía adquirió una parcela junto al nuevo edificio. Ésta cumplía con las condiciones necesarias: buena accesibilidad y buen posicionamiento dentro de la trama de la ciudad. En 1922 el diario lanzó un concurso de propuestas para la construcción de su nueva sede. El objetivo era crear “el edificio de oficinas más bonito del mundo”. El ganador conseguiría un premio de 50.000 dólares. Otros 50.000 dólares serían adjudicados a las siguientes mejores propuestas: 20.000 para el segundo puesto, 10.000 para el tercero, y 2.000 para las siguientes 10 posiciones.

Más de 260 propuestas de 23 países diferentes se presentaron al concurso, teniendo éste una gran repercusión en la historia arquitectónica del país y del mundo. Una de las propuestas más populares, la del arquitecto finlandés Eliel Saarinen, llegó al segundo puesto e influenció decisivamente la arquitectura americana y su desarrollo hacia una modernidad de formas más simples. También fue la opción preferida por gran parte de la crítica y agentes del sector, como el arquitecto Louis Sullivan, además de servir como modelo para edificios posteriores como el edificio McGraw-Hill, el Rockefeller Center o el Edificio Gulf.

Importantes arquitectos de la época como Adolf Loos, Bruno Taut, Walter Gropius o Bertram Goodhue también presentaron sus diseños. Una de las propuestas más recordadas es, precisamente, la del arquitecto austríaco Adolf Loos, consistente en una gigantesca columna dórica, quizás en referencia a las columnas publicadas por el propio diario. Esta propuesta llegaría a influenciar muchos años después el movimiento del posmodernismo. También se presentaron diseños art decó, diseños inspirados en el mundo fabril o torres que reducían su imagen a un único motivo, como una figura o un cartel publicitario.

Sin embargo, la propuesta ganadora fue la presentada por la firma neoyorkina Howells & Hood, compuesta por los arquitectos John Mead Howells y Raymond Hood. Ésta se caracterizaba por tener una estética neogótica que incluía detalles como arbotantes y gárgolas. La propuesta ganadora fue criticada por su historicismo. El estilo neogótico había estado de moda unos años antes, con ejemplos como la Casa Felix M. Warburg de 1906 o el Edificio Woolworth de 1913, ambos en Nueva York, pero el mundo de la arquitectura ya estaba tomando un nuevo camino más depurado y moderno.

Todas las propuestas presentadas al concurso fueron publicadas en un primer momento por la propia compañía Tribune en 1923 como “Tribune Tower Competition”.

La influencia del concurso original y la obsesión que las propuestas no construidas han generado en el mundo de la arquitectura propició que, en 1980, el arquitecto chicagüense Stanley Tigerman organizara de nuevo el concurso para la Torre Tribune. En esta ocasión, arquitectos como Frank Gehry, Alison y Peter Smithson, Bernard Tschumi o Tadao Ando presentaron sus propuestas. El resultado del concurso fue publicado, titulándose jocosamente, “Propuestas tardías para el concurso de la Torre Tribune” (Late Entries to the Chicago Tribune Tower Competition). Así como en el concurso original pudo verse la confrontación de estilos históricos y modernos, el neogótico y el modernismo de la Bauhaus, en esta ocasión pudo verse la diversidad de pensamiento de algunos de los arquitectos más influyentes de finales del siglo XX respecto a la historia y la vanguardia.

El 1 de febrero de 1989 la Torre Tribune fue incluida en el registro de hitos de la ciudad de Chicago. Además, forma parte del distrito histórico Michigan-Wacker. En 1990 Vinci Hamp Aarchitects restauró el vestíbulo devolviéndole su imagen original, ganando por ello el premio 1992 Interior Architecture Award del AIA-Chicago.

En 2001 volvieron a publicarse las propuestas del concurso original en el libro de Katherine Solomonson y Richard A. Etlin titulado “The Chicago Tribune Tower Competition: Skyscraper Design and Cultural Change in the 1920s”. Actualmente todo el material del concurso es propiedad de Ryerson & Burnham Libraries y se encuentra en el Instituto de Arte de Chicago.

El 11 de abril de 2006 abrió sus puertas el museo McCormick Tribune Freedom Museum. Éste ocupa dos plantas del edificio. Además, el edificio participa en el evento Open House Chicago desde 2011, permitiendo a ciudadanos y turistas visitar el interior de la torre de manera guiada y gratuita.

La Bienal de Chicago de 2017 reabrió el tema del concurso con el lema “Hacer nueva historia”. La exposición pretendió conectar la temática del concurso con las problemáticas actuales. Los directores de la Bienal, Sharon Johnston y Mark Lee, propusieron a firmas de arquitectura emergentes la conversión de una sala de uno de los centros culturales de la ciudad en una muestra de “la ciudad vertical” compuesta por nuevas propuestas para el concurso de la Torre Tribune. La muestra incluyó dos ejemplos del concurso original, las propuestas de Adolf Loos y Ludwig Hilbersheimer. Las nuevas propuestas fueron obra de 6A Architects, Barbas Lopes, Christ & Gantenbein, Ensamble Studio, Eric Lapierre, Barozzi Veiga, Go Hasegawa, Kéré Architecture, Kuehn Malvezzi, MOS, OFFICE Kersten Geers David Van Severen, PRODUCTORA, Sam Jacob Studio, Sergison Bates, Serie Architects, y Tatiana Bilbao. La colección mostró la influencia del pasado en las propuestas y como éstas lo reinterpretan, transforman o hacen un collage a partir de ella.

En 2016 el Grupo CIM compró la propiedad por 240 millones de dólares. A principios de 2018 se han empezado a llevar las obras de reconversión del edificio en espacios de oficina, hotel, espacios comerciales y zona residencial. Está previsto que las obras terminen en el año 2020.

Espacio

Exterior

La torre se sitúa en el centro de la ciudad, en una zona caracterizada por grandes edificios en altura y rascacielos, algunos de ellos ya iconos de Chicago como la torre Trump International, el Edificio IBM o Marina City situados a continuación de la Torre Tribune a orillas del rio Michigan.

La propuesta de Howells & Hood aprovecha la máxima área edificable de la parcela, sacando el mayor rendimiento a ésta. El diseño para la cumbre de la torre se inspira en la Tour de Beurre o Torre de la Mantequilla de la catedral de Ruan, Francia. Ésta carece de punta y está rematada por una corona muy labrada apoyada sobre arbotantes.

La fachada de la torre acentúa la verticalidad de ésta. Los ornamentos, las gárgolas y la llamada “Pantalla de Esopo”, que se encuentra sobre la entrada principal, son obra de Rene Paul Chambellan, famoso escultor de la época especializado en arquitectura quien colaboró con Raymond Hood en los proyectos del Edificio American Radiator y el Rockefeller Center, ambos en Nueva York. La “Pantalla de Esopo” muestra figuras de personajes y animales que aparecen en las fábulas de Esopo, escritor de la antigua Grecia. Entre las esculturas de la torre encontramos una rana que recuerda las raíces francesas del propio artista. La torre incluye esculturas de Robin Hood y de un perro aullando (howling en inglés) en honor a los arquitectos.

Piedras del mundo

En la fachada del rascacielos pueden verse 149 piedras de algunos lugares históricos del mundo. Según las memorias del propio coronel McCormick, dueño y editor del Chicago Tribune, la primera de estas piedras fue traída por él mismo de un campo de batalla en el que estuvo durante la Primera Guerra Mundial. Con el paso del tiempo acabó pidiendo a sus corresponsales que trajeran piedras de los monumentos más importantes del mundo.

Durante las obras, éstas fueron incrustadas en la parte baja de la fachada, acompañadas de inscripciones que detallan la procedencia de las mismas, simbolizando los valores del propio McCormick respecto a la historia y el papel de liderazgo de Estados Unidos tras el triunfo en la Primera Guerra Mundial. He aquí la procedencia de algunas de estas piezas: la catedral de Nidaros, el Taj Mahal, el Partenón, el Palacio de Westminster, la catedral de Notre-Dame de París, la muralla China, el Kremlin, la Casa Blanca, la tumba de Abraham Lincoln, el Muro de Berlín, Angkor Wat y la Gran Pirámide de Giza.

En los últimos años se ha mostrado en uno de los escaparates de las tiendas de la planta baja una roca procedente de la luna que no se ha incrustado en la fachada por ser propiedad de la NASA. Una pieza que si que ha podido añadirse a la torre ha sido un fragmento metálico del World Trade Center.

El vestíbulo

El espacio del vestíbulo está definido por paredes de travertino acompañadas por elementos en madera y piedra tallada. Sobre la puerta de entrada se encuentra un gran reloj, en frente, un mapa de Norte América en relieve. A ambos lados del mostrador de recepción se encuentran las zonas de ascensores, divididas por plantas para agilizar su uso. Tanto el techo del vestíbulo como el de la zona de ascensores está cubierto con artesonados de madera.

La libertad de prensa, defendida por el coronel McCormick, también está reflejada en las paredes del edificio. En el vestíbulo puede verse una serie de inscripciones que muestran citas de personajes célebres, como Benjamin Franklin, Voltaire, Thomas Jefferson y James Madison, apoyando la libertad de prensa.

“No estoy de acuerdo con nada de lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a expresarlo – Voltaire”.

Estructura y materiales

La estructura de la torre está compuesta por acero revestido de hormigón para hacerlo más resistente al fuego. En la construcción del edificio se utilizaron 49316 toneladas de acero. 13160 toneladas de piedra caliza de Indiana fueron utilizadas en la fachada del mismo. El vestíbulo está recubierto con losas de travertino.

Planos

Fotos

Video

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